Qué dice la Iglesia sobre Medjugorje

1. Postura de la Iglesia sobre Medjugorje

La Santa Sede ha manifestado su postura sobre Medjugorje a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, siendo Prefecto de la misma el cardenal Ratzinger. Lo hizo en dos ocasiones, protegiendo claramente estas apariciones de María, y permitiendo a los fieles peregrinar a Medjugorje.

Primera ocasión: el obispo local pide al Vaticano que emita un informe negativo y la Santa Sede no atiende a lo que pide el obispo, sino que remite el caso a la Conferencia Episcopal de la nación, que emite un juicio prudente de espera, permitiendo peregrinar al lugar:

El obispo de la diócesis de Mostar, a la que pertenece Medjugorje (en aquel momento Mons. Zanic), remitió a la Congregación un informe negativo, a fin de que la Iglesia se posicionase en contra de las apariciones. La Congregación no consideró adecuado el informe y la valoración del obispo, y traspasó la cuestión a la Conferencia Episcopal de la nación (entonces Yugoslavia). La Conferencia Episcopal se pronunció el 10 de abril de 1991, con un documento conocido como la Declaración de Zadar, en el que –en contra del juicio negativo del obispo de Mostar– emite un juicio de prudente espera.

Segunda ocasión: el obispo local declara públicamente su convicción de que las apariciones son falsas y el Vaticano responde con un documento en el que dice que estas declaraciones son la opinión personal del obispo, mientras que la postura oficial de la Iglesia es la siguiente: aún no hay un juicio definitivo sobre el asunto y mientras tanto los fieles pueden seguir peregrinando a Medjugorje:

La Congregación para la Doctrina de la Fe volvió a intervenir con una carta fechada el 28 de mayo de 1998. De nuevo salía al paso de la intervención del obispo de Mostar (Mons. Peric), que había declarado públicamente a la revista Familia Cristiana su posición contraria a las apariciones. La Congregación intervino, manifestando que las declaraciones del obispo no habían de ser entendidas como la postura oficial de la Iglesia, sino como una «opinión personal» suya y reafirmando la postura oficial de la Iglesia: “En lo que concierne a las peregrinaciones de índole privada a Medjugorje, esta Congregación considera que están permitidas”.

Al permitir las peregrinaciones la Iglesia no reconoce oficialmente las apariciones, pero manifiesta que no desaprueba todo lo que está sucediendo en el lugar y que no ve en ello algo peligroso para la fe, sino algo que está en sintonía con lo que la Iglesia vive y enseña.

Por lo tanto, se puede acudir a Medjugorje en plena comunión con el sentir de la Iglesia. Lo que se debe evitar es manifestar una «aprobación definitiva» de las apariciones, porque hacer eso sería emitir un juicio que no corresponde a ningún fiel particular, sino a la autoridad competente de la Iglesia.

2. Opinión personal favorable de Juan Pablo II y Benedicto XVI

Es conocida la opinión personal favorable de los dos Papas:

JUAN PABLO II: Manifestó en reiteradas ocasiones su opinión personal respecto a las apariciones de Medjugorje, mostrándose no sólo favorable, sino además otorgándoles una gran importancia (recogemos esta información de una fuente sólida: el libro Por qué es Santo, obra del Postulador de la causa de su Canonización. Remitimos a la citada obra para una información más completa: S. Oder, Por qué es Santo, ed. Ediciones B, pp. 167-169.):

- A monseñor Murilo Sebastiao Ramos Krieger, arzobispo de Florianópolis (Brasil), que estaba a punto de viajar por cuarta vez al santuario de la Reina de la Paz, le confirmó: “¡Medjugoje es el centro espiritual del mundo!”

- En 1987, en el curso de una breve conversación, Karol Wojtyla hizo a la vidente Mirjana Dragicevic la siguiente confidencia: “Si no fuese Papa estaría confesando en Medjugorje”. Testimonio corroborado por el cardenal Frantisek Tomasek, arzobispo emérito de Praga.

- Tras la muerte de Juan Pablo II, sus amigos Marek y Zofia Skwarnicki pusieron a disposición las cartas que éste les había remitido y en las que abundan las referencias a Medjugorje (en español, pueden encontrarse estas cartas en: E. Maillard, El Niño escondido de Medjugorje, Asociación Hijos de Medjugorje, pp. 343-346.). En una de ellas escribe: “Agradezco a Zofia todo lo concerniente a Medjugorje. Yo también visito a diario ese lugar cuando rezo: me uno a todos los que oran allí.”

- Por último, recogemos una afirmación que nos parece especialmente significativa, y que, a nuestro juicio, nos debe hacer reflexionar: al arzobispo eslovaco, Pavel Hnilica, uno de los prelados más próximos al Pontífice, le preguntó si había estado en Medjugorje. Éste le contestó que no lo había hecho porque ciertas autoridades vaticanas se lo habían desaconsejado. El Santo Padre le pidió que fuese y después volviera a contarle lo que viese, y le comentó: “Medjugorje es la continuación de Fátima, es la realización de Fátima.”

 

BENEDICTO XVI protegió estas apariciones siendo Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe: Bajo su supervisión se escribió el documento de la Congregación del 28 de Mayo de 1998 (que hemos citado anteriormente) y, siendo Papa, habló en privado positivamente de ellas, por ejemplo al Cardenal Madariaga, Arzobispo de Tegucigalpa (Honduras), que ofreció la siguiente respuesta al ser preguntado sobre si había hablado alguna vez con Su Santidad Benedicto XVI sobre Medjugorje: "Una vez que comentamos sobre Medjugorje, Su Santidad me dijo: "Por sus frutos los conoceréis", y los frutos que yo estoy viendo son frutos sumamente positivos, y digo lo mismo que él".

3. La Iglesia permite a los sacerdotes acompañar las peregrinaciones a Medjugorje

El cardenal Tarcisio Bertone, siendo ya Secretario de Estado, reafirmó esta postura de la Iglesia en el libro titulado La última vidente de Fátima. Mis conversaciones con sor Lucía, editado en Italia en el año 2007. En él podemos leer: "Están permitidas las peregrinaciones privadas y que los fieles cuenten con acompañamiento pastoral (es decir, con el acompañamiento de los sacerdotes). En definitiva, todos los peregrinos católicos pueden acudir a Medjugorje, lugar de culto mariano en el que es posible expresarse a través de todas las formas de la devoción".

 

4. La Iglesia permite acoger y difundir los mensajes de la Reina de la Paz

¿Se pueden acoger y difundir los mensajes de Medjugorje? Para responder a esta pregunta, nos hemos de remitir a la praxis de la Iglesia: ¿cómo se está comportando la Iglesia respecto a las personas y grupos que acogen y difunden los mensajes de Medjugorje? ¿Son aceptados o se ha realizado alguna intervención restrictiva?

Lo cierto es que las personas y grupos que acogen y difunden los mensajes de Medjugorje son muy abundantes y tienen una difusión universal, y la Iglesia ha permitido su actuación. En ningún momento ha intervenido para advertir que ello sea incorrecto.

Los ejemplos que podríamos aducir serían interminables. Citemos algunos:

- Los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas que visitan Medjugorje son numerosísimos. También entre los cardenales hay peregrinos a Medjugorje. Algunos han acogido en sus diócesis a los videntes, incluso en el momento en que se produce una aparición de María, como hemos señalado en el apartado anterior.

- Junto a ello se ha de señalar que son varias las Congregaciones Religiosas que tienen presencia en Medjugorje, y que difunden los mensajes a través de conferencias y publicaciones: podríamos citar, en primer lugar, a los franciscanos –que tienen encomendada la parroquia de Medjugorje– que han publicado abundantes libros sobre los mensajes de María, y que los difunden por todo el mundo. Citemos también a la Comunidad de las Bienaventuranzas, y, dentro de ella, a una de las personas que más ha estudiado y difundido Medjugorje, Sor Emmanuel Maillard. Se podrían citar muchísimas publicaciones sobre los acontecimientos de Medjugorje en gran cantidad de países.

Estas personas y publicaciones son acogidas en el mundo entero. Sin ir más lejos, en España, podríamos citar varias diócesis en las que tanto Sor Emmanuel como los franciscanos de Medjugorje han participado en conferencias y retiros en diferentes momentos. Igualmente son varias las editoriales que han publicado libros sobre Medjugorje.

- El último ejemplo que queremos señalar se refiere a la actuación de Radio María Italia. En ella se entrevista mensualmente a la vidente, Marija Pavlovic, la cual hace lectura del mensaje público que recibe de la Virgen en su aparición del día 25 de cada mes.

Con todo ello queremos señalar un hecho evidente:

Los mensajes de María en Medjugorje se difunden a nivel universal, de múltiples maneras. Si la Iglesia, concretamente la Santa Sede, viese en ello una actitud incorrecta, es difícilmente comprensible que no haya intervenido en ningún momento para encauzar adecuadamente las cosas, máxime cuando no son personas irrelevantes las que acogen y difunden el mensaje de Medjugorje, sino, como hemos visto, cardenales, obispos, sacerdotes y personas consagradas.

Por lo tanto, es claro que se pueden acoger y difundir los mensajes de Medjugorje, y que esto es algo que en absoluto está en contra de la Iglesia: es decir, se puede realizar estando en plena comunión con ella, con su enseñanza y con sus directrices, «sintiendo con la Iglesia».

5. María pide en sus mensajes de Medjugorje el amor a la Iglesia y a sus Pastores

La Virgen María, Madre de la Iglesia, un gran número de veces pide en sus mensajes de Medjugorje que nos mantengamos en plena comunión con los Pastores que Dios ha puesto al frente de su Pueblo. Como muestra de ello citamos algunos de sus mensajes:

"Queridos hijos, también hoy os invito, de modo particular, a orar especialmente por mis sacerdotes, mis amados, a orar por los obispos y por el Santo Padre. Orad, queridos hijos, por mis pastores, orad más que nunca. La Madre ora con vosotros y está con vosotros. Por lo tanto, perseverad en la oración y orad junto conmigo por mis intenciones (...) Oro cada día por los pastores y espero lo mismo de vosotros. Porque, hijos míos, sin su guía y el fortalecimiento que os viene por medio de su bendición, no podéis hacer nada (...) Orad por los pastores, porque nada de todo esto sería posible sin ellos ¡Gracias!" (Mensajes del 17 de agosto, 2 de junio y 2 de noviembre de 2012).

MENSAJE DE LA REINA DE LA PAZ A LOS SACERDOTES (15 de Agosto de 2013):

Aparición extraordinaria de la Virgen a Ivan, solemnidad de la Asunción de la Virgen al Cielo.

"Queridos hijos míos, amados míos, también hoy, junto a vosotros oro. Oro junto a vosotros por las vocaciones en la Iglesia; orad también vosotros, queridos hijos en vuestras parroquias. Orad por las vocaciones en la Iglesia. Invitad también a las familias a que renueven la oración familiar. Sabed, queridos hijos, que siempre estoy cerca de vosotros e intercedo, ante mi Hijo Jesús, por cada uno de vosotros. Queridos hijos, os digo que siempre oro por la fe firme de mis sacerdotes. Deseo, queridos hijos, que vosotros seáis mi signo en este mundo cansado, mi signo vivo y mi luz. Gracias queridos hijos, porque también hoy habéis respondido a mi llamada."

Comentario a la carta del Nuncio Apostólico en EE.UU

Se ha difundido una noticia según la cual “Vaticano advierte que Medjugorje no puede ser asumida como verdadera aparición”. Esta noticia presenta una información ambigua e incompleta. En realidad la postura de la Iglesia acerca de Medjugorje no ha cambiado, sigue siendo la misma.

La noticia se basa en una carta que escribe el Nuncio Apostólico en los Estados Unidos a petición de Monseñor Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En esta carta del Nuncio Apostólico no se dice nada diferente a lo que ya ha dicho la Iglesia con respecto a Medjugorje.

Veamos la carta escrita por el Nuncio en los Estados Unidos para comprobarlo. Las afirmaciones principales de la carta son:

1.-“Escribo a petición de Monseñor Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien pide que los obispos de Estados Unidos sean avisados una vez más de lo siguiente”. Por lo tanto no va a avisar nada nuevo, sino a recordar algo ya dicho.

2.-“Por esta razón, la Congregación ha afirmado que, con respecto a la credibilidad de las apariciones en cuestión, en todo debe ser aceptada la declaración, fechada a 10 de abril de 1991”. Así pues, el Prefecto y el Nuncio recuerdan que siguen siendo válidas las directrices existentes, dadas en la declaración de Zadar de abril de 1991 y ratificadas por la Congregación para la Doctrina de la Fe en su carta del 28 de mayo de 1998.

3.-“Sobre la base de las investigaciones hasta ahora realizadas, no es posible afirmar que se trate de apariciones y revelaciones sobrenaturales (‘non constat de supernaturalitate’)”. Esta expresión no significa que la Iglesia afirme que las apariciones no son ciertas, sino que la Iglesia se mantiene a la espera. Ni afirma ni niega la verdad de las apariciones.

La demostración de lo que acabamos de decir se encuentra en el Documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe que habla sobre Medjugorje (Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, 28 de mayo de 1998) en el cual se afirma: “Con respecto a lo que declaró Su Excelencia, monseñor Peric: “Mi convicción y posición no es únicamente ‘non constat de supernaturalitate’, sino también ‘constat de non supernaturalitate’ de las apariciones y revelaciones de Medjugorje”, debe considerarse como una convicción personal del obispo de Mostar, quien, en tanto obispo local, ha tenido siempre el derecho de expresar lo que ha sido y permanece siendo su opinión personal”.

Es claro que si la postura de la Iglesia fuese afirmar que las apariciones no son ciertas (‘constat de non supernaturalitate’) el Documento de la Congregación no diría que la convicción del obispo de Mostar “debe considerarse como (…) su opinión personal” sino que diría que ésta misma es la postura de la Iglesia.

La diferenciación entre ‘non constat de supernaturalitate’ (postura actual de la Iglesia Católica con respecto a las apariciones de Medjugorje) y ‘constat de non supernaturalitate’ (postura expresada por el obispo de Mostar) es la clave de la cuestión. En la noticia transmitida por algunos medios de comunicación se entiende la expresión ‘non constat de supernaturalitate’ en el sentido de que la Iglesia niega la veracidad de las apariciones de Medjugorje. Pero este argumento, utilizado repetidamente por los detractores de Medjugorje, es erróneo, ya que el Documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe diferencia claramente entre la postura de la Iglesia Católica (‘non constat de supernaturalitate’), que significa que la Iglesia Católica se mantiene a la espera, y no juzga ni a favor ni en contra de las apariciones, y la postura del obispo de Mostar (‘constat de non supernaturalitate’) que expresa su opinión personal en contra de la veracidad las apariciones.

La siguiente afirmación importante de la carta el Nuncio apostólico dice:

4.-“Se deduce, por tanto, que clérigos y fieles no tienen permitido participar en encuentros, conferencias o celebraciones públicas durante las cuales la credibilidad de dichas apariciones fuese tenida por cierta”. Esta afirmación no prohíbe a los fieles participar en encuentros, conferencias o celebraciones públicas en torno a los acontecimientos de Medjugorje, sino que recuerda lo dicho por el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe con respecto a las peregrinaciones a Medjugorje (y por consiguiente, se entiende, a los encuentros, conferencias o celebraciones públicas relativas a los eventos de Medjugorje): “esta Congregación considera que están permitidas bajo la condición de que no se consideren como un reconocimiento de los eventos en curso, los cuales exigen aún una investigación de la Iglesia”.

Por lo tanto, la postura de la Iglesia con respecto a Medjugorje continúa siendo la misma. Se puede sintetizar en lo siguiente:

1.- “...sobre la base de las investigaciones hasta ahora realizadas, no es posible afirmar que se trate de apariciones y revelaciones sobrenaturales (‘non constat de supernaturalitate’)”. Es lo que ya hemos explicado más arriba.

2.- “En lo que concierne a las peregrinaciones de índole privada a Medjugorje, esta Congregación considera que están permitidas”. Esta afirmación significa que las peregrinaciones a Medjugorje están permitidas (y, por lógica, también las reuniones, conferencias, celebraciones en torno al tema de Medjugorje).

3.-“… bajo la condición de que no se consideren como un reconocimiento de los eventos en curso, los cuales exigen aún una investigación de la Iglesia”. Esta tercera afirmación es aquella en la que quiere incidir el Nuncio en los Estados Unidos a petición del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en la carta que ha escrito a los obispos de Estados Unidos. Se trata de recordar (y no de decir algo diferente a lo que la Iglesia había dicho hasta ahora) que los fieles no pueden afirmar de modo absoluto la veracidad de las apariciones, sino que deben permanecer abiertos y en la aceptación del juicio definitivo de la Iglesia cuando éste se produzca.

 

En conclusión: todos los fieles pueden acudir a Medjugorje y a encuentros, conferencias o celebraciones públicas relativas a los eventos de Medjugorje en plena comunión con la Iglesia. Lo que se debe evitar es manifestar una «aprobación definitiva» de las apariciones, porque hacer eso sería emitir un juicio que no corresponde a ningún fiel particular, sino a la autoridad competente de la Iglesia.

Ampliación

7. La Iglesia ha acompañado y protegido las apariciones de María en Medjugorje (ampliación).

La Santa Sede ha manifestado su postura sobre Medjugorje a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, siendo Prefecto de la misma el cardenal Ratzinger. Lo hizo en dos ocasiones, protegiendo claramente estas apariciones de María, y permitiendo a los fieles peregrinar a Medjugorje.

La Iglesia suele emplear los siguientes términos a la hora de emitir un juicio sobre una aparición:

1. Juicio positivo: Constat de supernaturalitate (consta su origen sobrenatural). En tal caso las apariciones se considerarían como «aprobadas por la Iglesia». Esto es muy improbable que se dé mientras las supuestas apariciones estén en curso.

2. Juicio negativo: Constat de non supernaturalitate (consta su origen no sobrenatural). En tal caso las apariciones se considerarían falsas, rechazadas por la Iglesia.

3. Juicio de espera: Non constat de supernaturalitate (no consta su origen sobrenatural).No consta el origen sobrenatural, pero tampoco se niega: no es un juicio negativo, sino un juicio de espera. No se hace un juicio positivo ni negativo sino que hay que seguir investigando. En principio, es el juicio más favorable que da la Iglesia mientras las apariciones no hayan concluido, pues es muy improbable, dada la sabia prudencia de la Iglesia, que se emita un juicio definitivo favorable mientras las apariciones estén en curso. Respecto al modo provisional de comportarse (por ejemplo, si se puede o no acudir al lugar de las apariciones, si pueden asistir los sacerdotes, si se pueden acoger y difundir los mensajes, etc.) hay que atenerse a las directrices dadas por la Iglesia.

La Santa Sede ha manifestado su postura sobre Medjugorje a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, siendo Prefecto de la misma el cardenal Ratzinger. Lo hizo en dos ocasiones, protegiendo claramente estas apariciones de María, y permitiendo a los fieles peregrinar a Medjugorje.

En primer lugar, cuando el obispo de la diócesis de Mostar, a la que pertenece Medjugorje (en aquel momento Mons. Zanic), remitió a la Congregación un informe negativo, a fin de que la Iglesia se posicionase en contra de las apariciones. La Congregación no consideró adecuado el informe y la valoración del obispo, y traspasó la cuestión a la Conferencia Episcopal de la nación (entonces Yugoslavia). La Conferencia Episcopal se pronunció el 10 de abril de 1991, con un documento conocido como la Declaración de Zadar, en el que –en contra del juicio negativo del obispo de Mostar– emite un juicio de prudente espera: non constat de supernaturalitate.

La Congregación para la Doctrina de la Fe volvió a intervenir con una carta fechada el 28 de mayo de 1998. De nuevo salía al paso de la intervención del obispo de Mostar (Mons. Peric), que había declarado públicamente a la revista Familia Cristiana su posición contraria a las apariciones. La Congregación intervino, manifestando que las declaraciones del obispo no habían de ser entendidas como la postura oficial de la Iglesia, sino como una «opinión personal» suya. Dice así la carta de la Congregación:

“Con respecto a lo que declaró monseñor Peric (obispo de Mostar): «Mi convicción y posición no es únicamente non constat de supernaturalitate, sino también constat de non supernaturalitate de las apariciones y revelaciones de Medjugorje», debe considerarse como una convicción personal del obispo de Mostar, quien, en tanto obispo local, ha tenido siempre el derecho de expresar lo que ha sido y permanece siendo su opinión personal.”

Y después añade que está permitido peregrinar a Medjugorje:

“En lo que concierne a las peregrinaciones de índole privada a Medjugorje, esta Congregación considera que están permitidas bajo la condición de que no se consideren como un reconocimiento de los eventos en curso, los cuales exigen aún una investigación de la Iglesia”

Esta carta refleja la posición de la Santa Sede respecto a Medjugorje, y es el documento al cual, hasta el presente, ha de remitirse cualquier católico que desee conocer la postura de la Iglesia en relación a estas apariciones. No ha habido ninguna declaración posterior de rango mayor a la que nos debamos remitir. Junto a esto, hemos de remitirnos, como veremos en el próximo apartado, al comportamiento de la Iglesia respecto a los grupos y personas que difunden las apariciones.

Por lo tanto, se puede acudir a Medjugorje en plena comunión con el sentir de la Iglesia. Lo que se debe evitar es manifestar una «aprobación definitiva» de las apariciones, porque hacer eso sería emitir un juicio que no corresponde a ningún fiel particular, sino a la autoridad competente de la Iglesia.

Es también sabido que el Santo Padre Benedicto XVI creó una Comisión para que estudie las apariciones, presidida por el cardenal Camillo Ruini. Si la Santa Sede juzgase oportuno emitir un nuevo pronunciamiento, hay que atenerse, con toda fidelidad, a lo dispuesto por ella: “Debemos siempre tener este principio para acertar en todo: lo que yo veo blanco, creer que es negro si la Iglesia jerárquica así lo determina; creyendo que entre Cristo nuestro Señor, esposo, y la Iglesia su esposa, es el mismo espíritu el que nos gobierna y rige para la salud de nuestras almas, porque por el mismo Espíritu y Señor nuestro que dio los diez Mandamientos, es regida y gobernada nuestra santa madre Iglesia” (San Ignacio de Loyola, Ejercicios espirituales, n. 365).

 

8. El valor de una revelación privada en la Iglesia

Para entender el valor que la Iglesia da a una revelación privada nos remitimos a dos lugares fundamentales del Magisterio. En primer lugar, el Catecismo de la Iglesia Católica, que aborda el tema en los números 65, 66 y 67. En segundo lugar, el documento publicado en el año 2000 por la Congregación para la Doctrina de la Fe, titulado El Mensaje de Fátima (Citaremos el documento con las siglas MF, según la paginación de la edición oficial de la Librería Editrice Vaticana; puede encontrarse también el documento en las últimas ediciones de las Memorias de la Hermana Lucía) y en concreto el apartado preparado dentro del mismo por el entonces Prefecto de la Congregación, el cardenal Ratzinger, titulado «Comentario Teológico». Recogeremos las principales enseñanzas de ambos documentos, para aplicarlas después al caso concreto del que tratamos (Las principales enseñanzas del documento El Mensaje de Fátima fueron solemnemente confirmadas por Benedicto XVI en el número 14 de la Exhortación apostólica Verbum Domini.)

Diferencia teológica entre la Revelación pública y las revelaciones privadas

“La doctrina de la Iglesia distingue entre la «Revelación pública» y las «revelaciones privadas». Entre estas dos realidades hay una diferencia, no sólo de grado, sino de esencia. El término «Revelación pública» designa la acción reveladora de Dios destinada a toda la humanidad, que ha encontrado su expresión literaria en las dos partes de la Biblia: el Antiguo y el Nuevo Testamento”. El concepto «revelación privada», por el contrario, “se refiere a todas las visiones y revelaciones que tienen lugar una vez terminado el Nuevo Testamento (...) es una ayuda que se ofrece, pero no es obligatorio hacer uso de la misma” (MF pp. 32-34).

El Catecismo de la Iglesia Católica nos explica por qué hay una diferencia de esencia entre ambos tipos de revelación. Dice así:

“«Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo» (Hb 1,1-2). Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es la Palabra única, perfecta e insuperable del Padre. En Él lo dice todo, no habrá otra palabra más que ésta” (CEC 65).

Y a continuación cita el Catecismo un texto clave en este sentido del gran doctor de la vida mística, San Juan de la Cruz:

“Porque en darnos, como nos dio, a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra (...); porque lo que hablaba antes en partes a los profetas, ya lo ha hablado todo en Él, dándonos al Todo, que es su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino que haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer cosa otra alguna o novedad” (Subida del Monte Carmelo libro 2, cap. 22, nn. 3-5).

Valor de las revelaciones privadas

Sin embargo, lo que hemos señalado en el apartado anterior no significa que la Iglesia desprecie las revelaciones privadas, ya que “aunque la Revelación esté acabada no está completamente explicitada” (CEC 66). Las revelaciones privadas no tienen como fin “«mejorar» o «completar» la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia” (CEC 67).

“La revelación privada es una ayuda para la fe, y se manifiesta como creíble precisamente porque remite a la única Revelación pública (...) Un mensaje así puede ser una ayuda válida para comprender y vivir mejor el Evangelio en el momento presente; por eso no se debe descartar.” (MF pp. 34-35).

El cardenal Ratzinger concluye su reflexión sobre el lugar teológico que corresponde a las revelaciones privadas en la doctrina de la Iglesia explicando la cita de la Primera Carta a los Tesalonicenses:

“No apaguéis el Espíritu, no despreciéis las profecías; examinad cada cosa y quedaos con lo que es bueno” (1 Tes 5, 19-21)

Señala que “en todas las épocas se le ha dado a la Iglesia el carisma de la profecía, que debe ser examinado, pero que tampoco puede ser despreciado (...) Se trata de esto: ayudarnos a comprender los signos de los tiempos y a encontrar la justa respuesta desde la fe ante ellos” (MF p. 36).

Conclusión

Obtendríamos, como conclusión, esta visión: La Iglesia no desprecia las revelaciones privadas, al contrario, entiende que pueden ser una ayuda válida para comprender y vivir mejor el Evangelio en un momento histórico concreto. Por ello, no se deben descartar ni despreciar sin más, pues correríamos el peligro de apagar el Espíritu, de infravalorar o incluso rechazar una auténtica intervención de Dios, a través de la cual Él puede desear enriquecer a la Iglesia y actuar en muchos corazones.

 

9. Declaración de la Conferencia de Obispos de la Ex-Yugoslavia acerca de Medjugorje (Declaración de Zadar)

En la sesión ordinaria de la Conferencia episcopal de Obispos de Yugoslavia en Zadar, del 9 al 11 de abril de 1991, fue adoptado lo siguiente:

DECLARACIÓN

Los obispos, desde el mismo comienzo, han venido siguiendo los acontecimientos de Medjugorje a través del Obispo de la diócesis (Mostar), la comisión de Obispos y la comisión sobre Medjugorje, de la Conferencia de Obispos de Yugoslavia.

Basándose en las investigaciones hasta ahora realizadas, no puede afirmarse que se esté tratando de apariciones sobrenaturales y revelaciones.

Sin embargo, las numerosas reuniones de fieles que, desde diferentes partes del mundo acuden a Medjugorje, inspirados tanto por motivos de fe como por otros varios, requieren la atención y el cuidado pastoral, primeramente del Obispo diocesano, y con él, también de los otros Obispos, para que, en Medjugorje y en todo aquello que esté relacionado con ello, sea promovida una sana devoción a la bienaventurada Virgen María, de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia.

Para este propósito, los Obispos darán directrices litúrgico-pastorales apropiadas. Asimismo, a través de su comisión, continuarán manteniéndose cercanos, e investigando todo cuanto acontece en Medjugorje.

En Zadar, 10 de abril de 1991.

Los Obispos de Yugoslavia

 

10. Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe

Ciudad del Vaticano, Palacio del Santo Oficio

Pr. núm. 154/81-06419 (trascripción del original).

28 de mayo de 1998

A Su Excelencia Monseñor Gilbert Aubry, Obispo de Saint-Denis de la Réunion

Su Excelencia,

En su carta del 1 de enero de 1998, usted sometió a este Dicasterio diversas cuestiones concernientes a la posición de la Santa Sede y del obispo de Mostar con respecto a las así llamadas apariciones de Medjugorje, a las peregrinaciones privadas y al cuidado pastoral de los fieles que acuden a este lugar.

A este respecto -tomando en cuenta que me es imposible responder a cada una de las preguntas planteadas por Usted, Su Excelencia-, primeramente me gustaría precisar que no es habitual que la Santa Sede asuma, en primera instancia, una posición propia ante los supuestos eventos sobrenaturales. Este Dicasterio, por tanto, en lo que concierne a la autenticidad de las “apariciones”, simplemente se atiene a lo establecido por los obispos de la ex Yugoslavia en la Declaración de Zadar, el 10 de abril de 1991: “...sobre la base de las investigaciones hasta ahora realizadas, no es posible afirmar que se trate de apariciones y revelaciones sobrenaturales”. Después de la división de Yugoslavia en diversas naciones independientes, les correspondería actualmente a los miembros de la Conferencia Episcopal de Bosnia-Herzegovina, eventualmente, investigar de nuevo este caso y, en último caso, dar nuevas declaraciones.

Con respecto a lo que declaró Su Excelencia, monseñor Peric, en una carta al secretario general de Familia Cristiana, en la cual él afirma: “Mi convicción y posición no es únicamente ‘non constat de supernaturalitate’, sino también ‘constat de non supernaturalitate’ de las apariciones y revelaciones de Medjugorje”, debe considerarse como una convicción personal del obispo de Mostar, quien, en tanto obispo local, ha tenido siempre el derecho de expresar lo que ha sido y permanece siendo su opinión personal.

En lo que concierne a las peregrinaciones de índole privada a Medjugorje, esta Congregación considera que están permitidas bajo la condición de que no se consideren como un reconocimiento de los eventos en curso, los cuales exigen aún una investigación de la Iglesia.

Con la esperanza de haber dado una respuesta satisfactoria al menos a las principales preguntas planteadas a este Dicasterio, le ruego, Excelencia, reciba la expresión de mis más profundos sentimientos de respeto.

Monseñor Tarcisio Bertone

 

11. Constitución de una Comisión Internacional para estudiar el fenómeno de Medjugorje, 2010

La Santa Sede, ante la Congregación para la Doctrina de la Fe, constituyó una Comisión Internacional centrada en el estudio del fenómeno de Medjugorje, según comunicado de la Oficina de información de la Santa Sede del 17 de marzo. La Comisión, compuesta por cardenales, obispos, peritos y expertos, está presidida por el cardenal Camillo Ruini.

En la conferencia de prensa del Vaticano, el director de la Oficina de información de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, SI, explicó que dicha Comisión trabajará con discreción, y los resultados, después de un largo trabajo, se presentarán a la Congregación para la Doctrina de la Fe.

La misma noticia fue comunicada a los obispos de la Conferencia Episcopal de Bosnia-Herzegovina, por el arzobispo Alessandro D’Errico, el nuncio apostólico en Bosnia-Herzegovina, conforme al mandato del secretario de estado de la Santa Sede, el cardenal Tarcisio Bertone.

El 26 de marzo de 2010 se reunió por primera vez esta Comisión Internacional para estudiar el fenómeno de Medjugorje. La comisión está integrada por 17 miembros, entre ellos cinco Cardenales. Los trabajos deberán presentarse a la Congregación para la Doctrina de la Fe.

MIEMBROS DE LA COMISIÓN:

Presidente: Cardenal Camillo Ruini, vicario general emérito de Su Santidad para la diócesis de Roma.

Cardenal Józef Tomko, prefecto emérito de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

Cardenal Vinko Puljic, arzobispo de Vrhbosna, (Bosnia-Herzegovina), presidente de la Conferencia Episcopal de Bosnia-Herzegovina.

Cardenal Josip Bοzanic, arzobispo de Zagreb (Croacia), vicepresidente del Consejo de las Conferencia Episcopales de Europa.

Cardenal Julián Herranz, presidente emérito del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, Doctor en Psiquiatría y Derecho.

Arzobispo Angelo Amato, S.D.B., prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Mons. Tony Anatrella, psicoanalista y especialista en Psiquiatría Social.

Pbro. Pierangelo Sequeri, profesor de Teología Fundamental en la Facultad Teológica de Italia del Norte y escritor.

Pbro. David Maria Jaeger, O.F.M., consultor del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos.

Pbro. Zdziscaw Józef Kijas, O.F.M. Conv., relator de la Congregación para las Causas de los Santos.

Pbro. Salvatore M. Perrella, O.S.M., profesor de Mariología en la Pontificia Facultad Teológica Marianum.

Pbro. Achim Schütz, profesor de Antropología Teológica en la Pontificia Universidad Lateranense, como secretario.

Mons. Krzysztof Nykiel, oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe, como secretario adjunto.

Pbro. Franjo Topic, profesor de Teología Fundamental en Sarajevo (Bosnia-Herzegovina).

Pbro. Mijo Nikic, S.I., profesor de Psicología y Psicología de las Religiones en el Instituto Filosófico y Teológico de la Compañía de Jesús en Zagreb (Croacia).

Pbro. Mihály Szentmártοni, S.I., profesor de Espiritualidad en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
Sor Verónica Nela Gaspar, profesora de Teología en Rijeka (Croacia).

 

12. El ejemplo de los santos

Para entender mejor el hecho de que se pueden acoger y difundir las revelaciones y los mensajes de María en Medjugorje cuando aún no poseen la aprobación oficial de la Iglesia hay tener en cuenta lo siguiente:

En la historia de la Iglesia, antes de la aprobación de una revelación privada por parte de la Santa Sede, la Divina Providencia ha confiado a algunas personas trabajar por la acogida y difusión de esa revelación.

Así podríamos citar el ejemplo de san Claudio de la Colombière que, evidentemente, acogió las revelaciones del Corazón de Jesús a santa Margarita antes de su aprobación eclesial, y le ayudó a responder positivamente a dichas revelaciones.

También es significativo el ejemplo del beato Bernardo de Hoyos, que en su conocido libro Tesoro escondido difunde las apariciones del Corazón de Jesús a santa Margarita, aclarando al inicio del mismo: “en las revelaciones y milagros que se atribuyen y en los elogios que se dan en este librito a personas no canonizadas ni beatificadas, no pretendo de manera alguna prevenir el infalible juicio de la santa Iglesia”. En efecto, el libro fue publicado en el año 1734, mientras que santa Margarita María no fue beatificada hasta 18641. La respuesta del joven jesuita, aún estudiante en esta época, a la llamada divina le ocasionó múltiples dificultades e incomprensiones. Sin embargo, fue providencial y de ella se sirvió el Señor para derramar innumerables gracias sobre España, y para realizar su Gran Promesa: “Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes”.

De estos ejemplos podemos extraer una enseñanza: antes de que la Iglesia emita su juicio sobre una revelación privada es habitual que transcurra un tiempo, durante el cual la autoridad eclesiástica va evaluando los frutos que se siguen de dicha revelación. Durante ese periodo de espera y discernimiento Dios dispone que haya personas que acojan y difundan dichas revelaciones. La Iglesia misma cuenta con ello. Sin esa etapa intermedia, que va clarificando las cosas, sería muy difícil que la Iglesia emitiera un juicio, pues en tal caso dictaminaría sin poder valorar los frutos que se van siguiendo de la revelación, lo cual es parte fundamental del discernimiento.

[1] Sobre la misión que la divina providencia atribuyó a la Compañía de Jesús en la difusión del culto al Corazón de Jesús, y las dificultades que se tuvieron que ir superando hasta llegar al reconocimiento eclesial de este culto, puede verse: E. Glotin, La Biblia del Corazón de Jesús, ed. Monte Carmelo, pp. 384ss. Sólo en 1765, a petición del episcopado polaco, el papa Clemente XIII aprobó un oficio del Sagrado Corazón, limitado a algunas diócesis. Casi un siglo mas tarde, en 1856, Pío IX instituyó esta solemnidad como fiesta universal para toda la Iglesia católica.

 

Nota: Con el fin de atenerse a las indicaciones de nuestra Madre la Iglesia, Reina de la Paz TV® declara que en sus programas no pretende dar por cierta la credibilidad de las apariciones de Medjugorje; en todo caso los miembros del equipo de Reina de la Paz TV® manifiestan su convicción personal, que está supeditada al juicio definitivo de la Iglesia.