Recibir el Espíritu profético

Miércoles, 1 Febrero 2017

1.- Leer  el mensaje principal:

“Lo más importante es rezar al Espíritu Santo para que descienda sobre vosotros. // Cuando uno lo posee, lo tiene todo // (…) Comenzad invocando al Espíritu Santo cada día. // Lo más importante es rezar al Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo desciende sobre la tierra, entonces todo se aclara y todo se transforma” (21 octubre 1983)

2.- Primera CANCIÓN

3.- Leer  el primer fragmento del mensaje:

 “Queridos hijos, lo más importante es rezar al Espíritu Santo para que descienda sobre vosotros” (21 octubre 1983)

4.- Orar  con este fragmento o leer mensaje relacionado:

“Queridos hijos, esta tarde quiero pediros que (…) oréis para que el Espíritu Santo descienda sobre vuestras familias y sobre vuestra parroquia. Orad y no os arrepentiréis. Dios os concederá sus dones, con los cuales lo glorificaréis hasta el fin de vuestras vidas sobre esta tierra. Gracias por haber respondido a mi llamada” (2 junio 1984)

5.- BIBLIA:

“Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo” (Lucas 2, 22-23.25-27)

6.-  Leer  el segundo fragmento del mensaje:

 “Queridos hijos, cuando uno posee al Espíritu Santo, lo tiene todo” (21 octubre 1983)

7.- Orar  con este fragmento o leer mensaje relacionado:

“Si Dios está con vosotros, lo tenéis todo; pero cuando no lo queréis, sois pobres, estáis perdidos y no sabéis de qué lado estáis. Por eso, queridos hijos, decidíos por Dios y entonces lo tendréis todo” (25 diciembre 1991)

8.- BIBLIA:

“Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

-«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.

 Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»” (Lucas 2, 27-32)

9.- Segunda CANCIÓN

10.-  Leer  el tercer fragmento del mensaje:

 “Comenzad invocando al Espíritu Santo cada día” (21 octubre 1983)

11.- Orar  con este fragmento o leer mensaje relacionado:

“Hoy os invito a la oración para que la oración sea para vosotros vida. Una familia no puede decir que está en paz si no ora. Por eso, que la mañana comience con la oración matutina y la noche termine con el agradecimiento. Hijos míos, estoy con vosotros, os amo y os bendigo y deseo que cada uno de vosotros esté en mis brazos. No podéis estar en mis brazos si no estáis dispuestos a orar todos los días” (25 agosto 1995)

12.- BIBLIA:

“Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén” (Lucas 2, 36-38)

13.-  Leer  el cuarto fragmento del mensaje:

 “Queridos hijos, lo más importante es rezar al Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo desciende sobre la tierra, entonces todo se aclara y todo se transforma” (21 octubre 1983)

14.- Orar  con este fragmento o leer mensaje relacionado:

“Hoy os invito a abriros a Dios Creador, a fin de que Él pueda transformaros. Hijos míos, vosotros me sois muy queridos. Yo os amo a todos y os llamo a estar más cerca de mí y a que vuestro amor por mi Inmaculado Corazón sea más ferviente. Deseo renovaros y guiaros con mi Corazón al Corazón de Jesús” (25 octubre 1996)

15.- Frase final de la Biblia:

“El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba” (Lucas 2,40)

16.- CANCIÓN final