Mensajes de la Reina de la Paz

Si deseas tener los mensajes de la Reina de la Paz están recogidos en este libro: LA REINA DE LA PAZ EN MEDJUGORJE. HISTORIA Y MENSAJES. Editorial Edibesa, ISBN: 978-84-15915-16-4.

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1º.- Solicitándolo en tu librería: te recomendamos alguna librería religiosa conocida y con una red importante. En caso de que no tengan el libro puedes encargarlo en la librería y ellos lo solicitarán a las distribuidoras de la editorial.
2º.- Puedes pedirnos el libro a nosotros escribiéndonos un email a nuestro contacto de Reina de la Paz TV, que encontrarás en la parte inferior izquierda de nuestra página web.
3º.- Realizar la compra a través de página web de la editorial Edibesa: pago con tarjeta de crédito.

4º.- En Medjugorje puedes encontrarlo en la siguiente tienda: Medjugorje Tours & Travel, en el pasadizo que da acceso desde la calle Franjevačkih mučenika a los jardines de la Parroquia de Medjugorje, junto a la capilla de Adoración del Santísimo Sacramento.

 

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Últimos mensajes de la Reina de la Paz

“Queridos hijos, os hablo como vuestra Madre, Madre de los justos, Madre de aquellos que aman y sufren, Madre de los santos. Hijos míos, también vosotros podéis ser santos, eso depende de vosotros. Santos son aquellos que aman sin medida al Padre Celestial, aquellos que lo aman sobre todas las cosas. Por eso, hijos míos, procurad siempre ser mejores. Si procuráis ser buenos, podéis ser santos, sin pensar que lo sois. Si pensáis que sois buenos, no sois humildes y la soberbia os aleja de la santidad. En este mundo inquieto, lleno de amenazas, vuestras manos, apóstoles de mi amor, deberían estar extendidas en oración y misericordia. A mí, hijos míos, regaladme el Rosario, esas rosas que tanto amo. Mis rosas son vuestras oraciones dichas con el corazón y no solo recitadas con los labios. Mis rosas son vuestras obras de oración, de fe y de amor. Cuando mi Hijo era pequeño, me decía que mis hijos serían numerosos y me traerían muchas rosas. Yo no lo comprendía. Ahora sé que esos hijos sois vosotros, que me traéis rosas cuando amáis a mi Hijo sobre todas las cosas, cuando oráis con el corazón, cuando ayudáis a los más pobres. Esas son mis rosas. Esa es la fe que hace que todo en la vida se haga por amor, que no se conozca la soberbia, que se esté pronto a perdonar; nunca juzgar y tratar siempre de comprender al propio hermano. Por eso, apóstoles de mi amor, orad por aquellos que no saben amar, por aquellos que no os aman, por aquellos que os han hecho mal, por aquellos que no han conocido el amor de mi Hijo. Hijos míos, esto es lo que pido de vosotros, porque recordad: orar significa amar y perdonar. Os doy las gracias”.

La Virgen ha bendecido a todos los presentes y todos los objetos religiosos. Después, como la Reina de la Paz desea, los sacerdotes han bendecido a todos y todos los objetos religiosos.

"Queridos hijos, en este tiempo de gracia, os invito a orar. Rezad y buscad la paz, hijos míos. Él, que vino aquí, a la tierra, para daros su paz, sin importar quiénes sois ni lo que sois -Él, mi Hijo, vuestro Hermano- a través de mí os invita a la conversión, porque sin Dios no tenéis futuro ni vida eterna. Por eso, creed y orad, y vivid en gracia y en la espera de vuestro encuentro personal con Él. Gracias por haber respondido a mi llamada".

“Queridos hijos, al miraros reunidos en torno a mí, vuestra Madre, veo muchas almas puras, a muchos hijos míos que buscan el amor y la consolación, pero que nadie se la ofrece. Veo también a aquellos que hacen el mal, porque no tienen buenos ejemplos, no han conocido a mi Hijo, ese bien que es silencioso y se difunde a través de las almas puras, es la fuerza que sostiene este mundo. Los pecados son muchos, pero también existe el amor. Mi Hijo me envía a vosotros, la Madre, la misma para todos, para que os enseñe a amar y comprendáis que sois hermanos. Él desea ayudaros. Apóstoles de mi amor, es suficiente un vivo deseo de fe y de amor, y mi Hijo lo aceptará; pero debéis ser dignos, tener buena voluntad y corazones abiertos. Mi Hijo entra en los corazones abiertos. Yo, como Madre, deseo que lleguéis a conocer mejor a mi Hijo, Dios nacido de Dios, para que conozcáis la grandeza de su amor, del que vosotros tenéis tanta necesidad. Él ha tomado sobre sí vuestros pecados, ha obtenido la redención para vosotros, y a cambio, os ha pedido que os améis los unos a los otros. Mi Hijo es amor, Él ama a todos los hombres sin distinción, a los hombres de todas las naciones y de todos los pueblos. Si vivierais, hijos míos, el amor de mi Hijo, su Reino estaría ya en la tierra. Por eso, apóstoles de mi amor, orad, orad para que mi Hijo y su amor estén más cerca de vosotros, para poder ser ejemplo del amor y poder ayudar a todos aquellos que no han conocido a mi Hijo. Nunca olvidéis que mi Hijo, Uno y Trino, os ama. Orad y amad a vuestros pastores. Os doy las gracias”.

La Virgen ha bendecido a todos los presentes y todos los objetos sagrados traídos para la bendición. Después, los sacerdotes presentes han bendecido a todas las personas y los objetos sagrados; así lo desea la Reina de la Paz.

"Queridos hijos, en este tiempo de gracia os invito a que seáis oración. Todos vosotros tenéis problemas, aflicciones, sufrimientos e inquietudes. Que los santos sean para vosotros modelo y exhortación a la santidad. Dios estará cerca de vosotros y seréis renovados en la búsqueda por medio de vuestra conversión personal. La fe será esperanza para vosotros y la alegría comenzará a reinar en vuestros corazones. Gracias por haber respondido a mi llamada".

Queridísimos, he aquí cuanto Ivan nos ha referido sobre la aparición que ha tenido esta noche, viernes 20 de octubre de 2017 a las 21:00 horas en la Cruz Azul:

«También esta noche, como después de cada encuentro con la Virgen, quiero acercaros y describiros un poco el encuentro de hoy. También hoy la Virgen ha venido a nosotros muy alegre y feliz, y nos ha saludado a todos con su saludo materno: "Alabado sea Jesús, queridos hijos míos". Después ha orado por un periodo de tiempo aquí sobre todos nosotros con las manos extendidas; ha orado en particular sobre vosotros, enfermos presentes, y sobre vosotros, sacerdotes presentes. Después ha dicho:

"Queridos hijos, también hoy deseo nuevamente invitaros a vivir los mensajes que os doy. De manera particular, en este tiempo os invito a orar por los proyectos que deseo realizar. Queridos hijos, sed perseverantes en la oración. Abrid vuestros corazones, abríos al Espíritu Santo, para que Él os guíe. Este tiempo es un tiempo de gracia, por eso orad más. Gracias, queridos hijos, por haber respondido también hoy a mi llamada".

Después la Virgen nos ha bendecido a todos con su bendición maternal y ha bendecido todo lo que habéis traído para que fuese bendecido. Os he encomendado a todos, vuestras necesidades, vuestras intenciones y vuestras familias. Después la Virgen ha continuado orando por un periodo de tiempo aquí sobre todos nosotros, y en esta oración se ha marchado en el signo de la luz y de la Cruz, con el saludo: "Id en paz, queridos hijos míos". Estas son las cosas más importantes del encuentro de esta noche».

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