Mensajes de la Reina de la Paz

Si deseas tener los mensajes de la Reina de la Paz están recogidos en este libro: LA REINA DE LA PAZ EN MEDJUGORJE. HISTORIA Y MENSAJES. Editorial Edibesa, ISBN: 978-84-15915-16-4.

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4º.- En Medjugorje puedes encontrarlo en las siguientes librerías: Alliance Souvenir Shop y Phoenix Catholic Books, ambas en la calle Pape Ivana Pavla II, que es la calle de la parroquia de Medjugorje.

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Últimos mensajes de la Reina de la Paz

"Queridos hijos, hoy os invito a vivir profundamente vuestra fe y a que oréis al Altísimo para que la fortalezca, de manera que los vientos y tempestades no la puedan quebrantar. Que las raíces de vuestra fe sean la oración y la esperanza en la vida eterna. Y desde ahora, hijos míos, trabajad en vosotros mismos en este tiempo de gracia en que Dios os concede la gracia para que, por medio de la renuncia y la llamada a la conversión, seáis personas de clara y perseverante fe y esperanza. Gracias por haber respondido a mi llamada".

"Queridos hijos, vosotros que os esforzáis en ofrecer cada día de vuestra vida a mi Hijo, vosotros que procuráis vivir con Él, vosotros que oráis y os sacrificáis, vosotros sois la esperanza en este mundo inquieto. Vosotros sois los rayos de la luz de mi Hijo, el Evangelio vivo, y sois mis queridos apóstoles del amor. Mi Hijo está con vosotros, Él está con los que piensan en Él, con los que oran; pero de la misma manera, Él espera pacientemente a los que no lo conocen. Por eso vosotros, apóstoles de mi amor, orad con el corazón y mostrad con las obras el amor de mi Hijo. Esta es la única esperanza para vosotros, este es el único camino hacia la vida eterna. Yo, como Madre, estoy aquí con vosotros. Vuestras oraciones dirigidas a mí son para mí las más bellas rosas de amor. No puedo no estar allí donde siento el perfume de rosas. Hay esperanza. Os doy las gracias”.

La Virgen ha bendecido a todos los presentes y todos los objetos religiosos. Después, como la Reina de la Paz desea, los sacerdotes han bendecido a todos los presentes y todos los objetos religiosos.

"Queridos hijos, hoy os invito a orar por la paz. Paz en los corazones, paz en las familias y paz en el mundo. Satanás es fuerte y quiere poneros a todos en contra de Dios, haceros regresar a todo lo que es humano y destruir en los corazones todo sentimiento hacia Dios y las cosas de Dios. Vosotros, hijos míos, orad y luchad contra el materialismo, el modernismo y el egoísmo que el mundo os ofrece. Hijos míos, decidíos por la santidad, y yo, con mi Hijo Jesús, intercedo por vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada".

"Queridos hijos, mi Hijo ha sido fuente de amor y de luz, cuando en la tierra habló al pueblo de todos los pueblos. Apóstoles míos, seguid su luz. Esto no es fácil: debéis ser pequeños, debéis aprender a haceros más pequeños que los otros, y con la ayuda de la fe, llenaros de Su amor. Ningún hombre en la tierra, sin fe, puede vivir una experiencia milagrosa. Yo estoy con vosotros; me manifiesto a vosotros con estas venidas, con estas palabras; deseo testimoniaros mi amor y mi preocupación maternal. Hijos míos, no perdáis el tiempo haciendo preguntas a las que nunca recibís respuesta: al final de vuestro viaje terreno os las dará el Padre Celestial. Sabed siempre que Dios lo sabe todo, Dios ve y Dios ama. Mi amadísimo Hijo ilumina las vidas y dispersa la oscuridad; y mi amor materno, que me trae a vosotros, es indescriptible, misterioso, pero es real. Yo expreso mis sentimientos hacia vosotros: amor, comprensión y afecto maternal. De vosotros, apóstoles míos, busco las rosas de vuestra oración, que deben ser obras de amor; estas son para mi Corazón maternal las oraciones más queridas, y yo se las presento a mi Hijo, que ha nacido por vosotros. Él os ve y os escucha; nosotros siempre estamos cerca de vosotros. Este es el amor que llama, une, convierte, alienta y llena. Por eso, apóstoles míos, amaos siempre los unos a los otros, pero sobre todo amad a mi Hijo: este es el único camino hacia la salvación y hacia la vida eterna. Esta es mi oración más querida que, con el perfume más hermoso de rosas, llena mi Corazón. Orad, orad siempre por vuestros pastores, para que tengan la fuerza de ser la luz de mi Hijo. Os doy las gracias”. 

La Virgen ha bendecido a todos los presentes y todos los objetos religiosos; después, como desea la Reina de la Paz, los sacerdotes han bendecido a todos los presentes y todos los objetos religiosos. 

"Queridos hijos, hoy en este día de gracia, de manera especial os invito a orar por la paz. Hijos, yo he venido aquí como la Reina de la Paz y os he invitado muchas veces a orar por la paz. Pero hijos, vuestros corazones están inquietos. El pecado os impide abriros completamente a la gracia y a la paz que Dios desea daros. Para vivir la paz, hijos míos, es necesario que ante todo tengáis paz en vuestros corazones y estar entregados por completo a Dios y a su voluntad. No busquéis la paz y la felicidad en las cosas de este mundo, porque todo eso es pasajero. Tended hacia la verdadera misericordia y paz que provienen solamente de Dios, y solo de esa manera vuestros corazones estarán llenos de una alegría verdadera; solo de esa forma vosotros podréis convertiros en testigos de la paz en este mundo inquieto. Yo soy vuestra Madre e intercedo ante mi Hijo por cada uno de vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada".

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