Las cinco piedras de Medjugorje. Mensajes principales

¿Qué son las cinco piedras de Medjugorje?

¡María nos ha enseñado tantas cosas! Sería imposible describirlas todas en un momento. Pero podemos hacer un resumen de ellas quedándonos con CINCO ENSEÑANZAS MUY IMPORTANTES. Si crees en María y pones en práctica estos cinco consejos que Ella nos ha dado, entonces verás cómo tu vida sufre una gran transformación que te hace estar más cerca de Dios y que te llena el corazón de amor, de paz y de alegría.

1. La oración

"Hijos míos, ¡orad, orad, orad! Recordad que lo más importante en nuestras vidas es la oración" (28 de Noviembre de 1983).

“La oración es una conversación con Dios. Orar significa escuchar a Dios.…La oración nos lleva a conocer la felicidad” (20 de abril de 1984).

Así de clara es María. Ella no nos engaña. Ella no te engaña. Verdaderamente, si oras encontrarás la felicidad, si oras encontrarás la alegría y la paz. Responde a su llamada, como Ella te dice, y verás que es cierto…

"Queridos hijos, hoy os quiero llamar a orar: ¡orad, orad! En la oración vosotros llegaréis a conocer el gozo más grande y la manera de superar las situaciones que parecen no tener salida. Gracias por avanzar en la oración. Cada uno de vosotros es querido de mi corazón. Y agradezco a todos los que habéis reavivado la oración en vuestras familias. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" (28 marzo 1985).

Además de unirnos a Dios, la oración expulsa a Satanás:

“… Os he dicho a menudo: orad, orad, porque sólo por medio de la oración podréis expulsar a Satanás y todo el mal que va con él. Yo os prometo, hijos míos, que Yo voy a orar por vosotros, pero Yo busco de vosotros oraciones más vigorosas, y busco que difundáis la paz y amor que Yo os estoy pidiendo en Medjugorje ya casi diez años. Ayudadme y Yo oraré a mi Hijo por vosotros." (18 marzo 1991).

No es necesario hacer muchos comentarios. ¡Ella está hablando tan directo! Sólo hay que confiar en Ella, hacer lo que nos dice…. Entonces todo cambiará.

2. La Eucaristía

"Queridos hijos, deseo llamaros a vivir la Santa Misa. Hay muchos de vosotros que habéis experimentado la belleza de la Misa, pero hay algunos que venís de mala gana. Yo os he elegido a vosotros, queridos hijos míos; y Jesús os está dando Sus gracias en la Santa Misa. Por tanto, vivid conscientemente la Santa Misa. Procurad que cada asistencia a la Santa Misa sea gozosa. Venid con amor y aceptad la Santa Misa. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" (3 abril 1986). “Procurad que la Santa Misa sea vuestra vida”. (25 abril 1988)

María nos enseña en Medjugorje que la Eucaristía tiene que ser el centro de toda nuestra vida. Ella nos enseña que, si descubrimos lo que es la Eucaristía, toda nuestra vida estará llena de gozo, de paz y de amor.

“Deseo que experimentéis a Dios dentro de vosotros en la Misa” (16 mayo 1985).

Tú puedes experimentar a Dios dentro de ti en la Santa Misa. A eso te llama María. Eso te quiere enseñar Nuestra Madre. Cuando experimentas que Dios está vivo, que recibes a Jesucristo en persona al comulgar, entonces comulgar se convierte en el centro de tu vida. Tienes dentro de ti un gozo inexpresable.

“Si el centro de vuestra vida es comulgar a mi Hijo, entonces no tengáis miedo, todo lo podéis” (2 de Junio de 2012).

Junto con la Misa, María nos lleva a la Adoración Eucarística:

"Esta tarde, queridos hijos, Yo estoy agradecida a vosotros de una manera especial por estar aquí. Adorad continuamente el Santísimo Sacramento. Yo estoy siempre presente cuando los fieles están en adoración. Entonces se conceden gracias especiales. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" (15 marzo 1984).

Por eso vive la Misa, a ser posible todos los días. Recibe al Señor en la comunión y adórale en su Presencia Eucarística. Si lo vives con el corazón, eso llenará tu vida.

3. La Confesión mensual

María nos invita a la confesión en Medjugorje.

¿Quieres sentir a Dios en tu corazón? ¿Quieres recuperar la paz que has perdido?

A través de la Confesión el Señor perdona todos tus pecados y tu corazón queda libre de las ataduras que le impiden estar unido a Dios y a los demás, que le impiden ser feliz:

"Queridos hijos, os invito a abrir la puerta de vuestro corazón a Jesús, tal como la flor se abre al sol. Jesús desea llenar vuestros corazones de paz y de gozo. Vosotros, hijos míos, no podréis hacer realidad la paz si no estáis en paz con Jesús. Por eso, os invito a la Confesión a fin de que Jesús pueda ser vuestra verdad y vuestra paz. Por tanto, hijos míos, orad para que tengáis la fortaleza de hacer realidad lo que Yo os digo. Yo estoy con vosotros y os amo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" (25 enero 1995).

Nos dice con la frecuencia que nos debemos confesar:

“…Debéis confesaros una vez al mes” (26 diciembre 1985).

¿Buscas una conversión más profunda? Ya conoces a Dios pero… ¿Necesitas tener una experiencia más viva de Él?:

“¡Queridos hijos! Mi oración hoy es para todos vosotros que buscáis la gracia de la conversión. Llamáis a la puerta de mi Corazón, pero sin esperanza ni oración, en el pecado, y sin el sacramento de la Reconciliación con Dios. Abandonad el pecado y decidíos, hijos míos, por la santidad. Solamente así puedo ayudaros y escuchar vuestras oraciones e interceder ante el Altísimo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!” (25 mayo 2011).

Muchas personas en Medjugorje han tenido la experiencia de que, a través de la Confesión, se produce una renovación interior, un cambio muy profundo, que llena a la persona de paz y de alegría.

Hoy en día a veces queremos quedar sanados sin contar con el Sacramento de la Confesión. Incluso los católicos pensamos que no es necesario. Pero María nos enseña, y muchas personas con su propia experiencia lo corroboran, que es en la Confesión donde Dios actúa profundamente en el corazón, dándonos un corazón nuevo.

4. La Biblia

María nos pide en Medjugorje, nos enseña, la gran importancia de la Biblia. Ella nos dice que debemos leerla todos los días. Nos invita a leerla en familia. Nos dice que la pongamos en un lugar visible en nuestros hogares, porque eso nos estimulará a la lectura diaria. También nos ayudará para leerla en familia.

"Queridos hijos, hoy os pido que leáis la Biblia en vuestros hogares todos los días y la dejéis en lugar visible para estimularos siempre a leer y orar. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" (18 de octubre de 1984).

“¡Queridos hijos! También hoy os invito a ser portadores del Evangelio en vuestras familias. Hijos míos, no olvidéis leer la Sagrada Escritura. Ponedla en un lugar visible y testimoniad con vuestra vida que creéis y vivís la Palabra de Dios. Yo estoy cerca de vuestra con mi amor, e intercedo ante mi Hijo por cada uno de vosotros. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!” (25 de enero de 2006).

La Biblia no es un libro cualquiera. Es la Palabra de Dios. Por lo tanto, si nosotros leemos la Biblia, Dios nos hablará al corazón a través de ella. Dios tocará nuestro corazón. Dios cambiará nuestro corazón. Arrancará de nuestra carne en el corazón de piedra y nos dará un corazón de carne. Leamos la Biblia. El Señor nos habla a través de ella. El Señor nos acompaña a través de ella. El Señor nos ilumina y nos salva a través de su Palabra.

5. El ayuno

Jesús nos dice en el Evangelio: “Esta especie sólo puede salir con la oración y el ayuno” (Mc 9,29).

Junto con la oración, María invita en Medjugorje al ayuno. Las enseñanzas de María en Medjugorje son profundamente bíblicas. Ella no ha inventado una Revelación nueva. Ella nos está ayudando a vivir el Evangelio. El mismo que Jesús nos enseñó hace dos mil años. Ella nos lo recuerda, nos lo explica, nos ayuda a comprenderlo mejor y a ponerlo en práctica.

"Queridos Hijos, en este tiempo santo, lleno de las gracias de Dios y de Su Amor que me envía a vosotros, os imploro que no tengáis un corazón de piedra. Que el ayuno y la oración sean vuestras armas para acercaros y conocer a Jesús, mi Hijo. Seguidme a mí y a mi luminoso ejemplo. Yo os ayudaré, estoy con vosotros. Gracias" (2 enero 2007).

La vidente Mirjana explica así la aparición que tuvo ese día: “La expresión de la cara de Nuestra Señora durante todo el tiempo fue de dolor y tristeza. Ella me habló de cosas de las que todavía no puedo hablar. Nos bendijo a nosotros y a los artículos religiosos. La expresión de Su cara fue especialmente seria cuando estaba dando énfasis a "la bendición sacerdotal" y cuando pedía oración y ayuno por los sacerdotes”.

Ella nos ha pedido que ayunemos a pan y agua los miércoles y los viernes.

Ésta era una práctica muy habitual en la Iglesia primitiva. Hoy en día tenemos olvidado el ayuno. Y sin embargo a través del ayuno Dios eleva nuestro corazón. Se nos hace más fácil la oración. Y además intercedemos con este sacrificio en favor de los demás.

El ayuno tiene un gran poder para cambiar las cosas. Para transformar las cosas. María nos ha enseñado algo sorprendente:

“Como ya lo he dicho, os lo repito también ahora hijos míos, sólo por la oración y el ayuno aún las guerras pueden ser detenidas” (25 febrero 2003).

“Queridos hijos, hoy os invito a orar por la paz. En este tiempo la paz está siendo amenazada de un modo especial. Os pido que renovéis el ayuno y la oración en vuestras familias. Queridos hijos, deseo que comprendáis la seriedad de la situación y que mucho de lo que sucederá, depende de vuestras oraciones. Vosotros oráis poco. Queridos hijos, yo estoy con vosotros y os invito a que comencéis a orar y ayunar con seriedad, como al principio de mi venida. Gracias por haber respondido a mi llamada” (Mensaje del 25 de julio de 1991).