Diferencia entre el tiempo y la eternidad

Martes, 21 Febrero 2017

La Reina de la Paz nos llama a la eternidad, la nueva Jerusalén. También nos llama a tener el corazón lleno de Dios, del Espíritu Santo. Cada cristiano debe tener deseo de eternidad, como decía Santa Teresa: "Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero".

Solo a través del amor llegaremos a conocer el amor de Dios porque vivir las virtudes nos lleva al amor de Dios. Recordemos que de la fe, la esperanza y la caridad, la virtud más grande es el amor (1 Cor 13, 1-13).

Muchos piensan que tienen fe en Dios y que conocen sus leyes pero Jesús dice: "oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver" (Mateo 13, 14-15).

La Virgen nos hace una invitación: "orad y ayunad, yo estaré con vosotros. Respetad las manos de los sacerdotes". ¿Por qué precisamente las manos? Benedicto XVI en la homilía de la santa Misa Crismal de 2006 dijo:

"La mano del hombre es instrumento de su acción, es el símbolo de su capacidad de afrontar el mundo, de dominarlo. El Señor nos impuso las manos y ahora quiere nuestras manos para que, en el mundo, se transformen en las suyas...  Quiere que sean instumentos para servir y, por tanto, expresión de la misión de toda la persona que se hace garante de él y lo lleva a los hombres".

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