El icono de la Divina Misericordia de Surmanci

Domingo, 8 Abril 2018

Una de las cosas que llaman poderosamente la atención cuando se peregrina a Medjugorje es la relación que hay entre la devoción a la Divina Misericordia y las apariciones de la Reina de la Paz. En muchos lugares del pueblo, no solo en las tiendas, sino también en las casas, se pueden ver rosarios, imágenes de devoción, cuadros... en los que aparecen unidos la imagen de la Divina Misericordia a la imagen de la Reina de la Paz. 

Esta unión es fruto de una acción de la Divina Providencia que lo ha preparado todo para que en Medjugorje exista una profunda devoción a la Misericordia Divina. En un pueblecito cercano a Medjugorje, llamado Surmanci, que pertenece a la parroquia de Medjugorje, existe un icono muy especial de la Divina Misericordia. Es un icono milagroso, ya que se han verificado curaciones inexplicables orando ante el icono. La más conocida e importante es la curación de Hugo Festa, de la cual ya hemos hablado en otras ocasiones en Reina de la Paz TV. 

En esta ocasión no vamos a hablar de las curaciones milagrosas, sino de la poderosa gracia espiritual que existe en la pequeña Iglesia de Surmanci, donde se conserva este icono de la Divina Misericordia. En muchas ocasiones nos hemos desplazado hasta el pueblecito para orar allí. Verdaderamente la misericordia del Señor se hace palpable en este lugar. Orando ante el icono se percibe la presencia de Jesús misericordioso que sana nuestro espíritu con su amor y ternura. 

 

 

Los mensajes de la Reina de la Paz son una llamada continua a dirigirnos a la Misericordia de Jesús y confiar en su perdón y en su amor. Por eso, la presencia del icono de la Divina Misericordia en un pueblecito de la parroquia refuerza y confirma las palabras de nuestra Madre del Cielo. Ella nos dice: 

"Queridos hijos, hoy vengo a vosotros con el deseo materno de que me entreguéis vuestros corazones. Hijos míos, entregadlos con plena confianza y sin miedo. Yo pondré a mi Hijo y su Misericordia en vuestros corazones" (2 mayo 2007).

En este domingo de la Divina Misericordia, escuchando la llamada de la Reina de la Paz, abramos nuestro corazón de par en par a la bondad del Señor que viene a buscarnos y a perdonarnos.