Mensajes de la Reina de la Paz del año 2018

"Queridos hijos, mi Corazón materno sufre mientras miro a mis hijos que no aman la verdad, que la esconden; mientras miro a mis hijos que no oran con sentimientos y con obras. Estoy triste mientras le hablo a mi Hijo de que muchos hijos míos ya no tienen fe, que a Él no lo conocen, a mi Hijo. Por eso os invito a vosotros, apóstoles de mi amor: procurad mirar en los corazones de los hombres hasta el fondo, y allí encontraréis, con seguridad, un pequeño tesoro escondido. Mirar así es misericordia del Padre Celestial. Buscar el bien, incluso donde se encuentra el mal más grande, tratar de comprenderse los unos a los otros y no juzgar, es lo que mi Hijo pide de vosotros; y yo, como Madre, os invito a escucharlo. Hijos míos, el espíritu es más poderoso que el cuerpo, y llevado por el amor y las obras supera todos los obstáculos. No olvidéis: mi Hijo os ha amado y os ama. Su amor está con vosotros y en vosotros cuando sois uno con Él. Él es la luz del mundo, y nadie ni nada logrará detenerlo en la Gloria final. Por eso, apóstoles de mi amor, no tengáis miedo de dar testimonio de la verdad. Testimoniadla con entusiasmo, con obras, con amor, con vuestro sacrificio y, sobre todo, con humildad. Testimoniad la verdad a todos aquellos que no han conocido a mi Hijo. Yo estaré a vuestro lado, yo os alentaré. Testimoniad el amor que no cesa nunca, porque proviene del Padre Celestial que es eterno y ofrece la eternidad a todos mis hijos. El Espíritu de mi Hijo estará a vuestro lado. Nuevamente os invito, hijos míos: orad por vuestros pastores, orad para que puedan ser guiados por el amor de mi Hijo. Os doy las gracias".

Mirjana ha dicho que la Virgen estaba triste.

La Virgen ha bendecido a todos los presentes y todos los objetos de devoción. Después, como la Reina de la Paz desea, los sacerdotes han bendecido a todos los presentes y todos los objetos de devoción.

"Queridos hijos, vosotros tenéis la gran gracia de ser llamados a una vida nueva a través de los mensajes que os doy. Hijos míos, este es un tiempo de gracia, un tiempo y una llamada a la conversión, para vosotros y las generaciones futuras. Por eso os invito, hijos míos, rezad más y abrid vuestro corazón a mi Hijo Jesús. Yo estoy con vosotros, os amo a todos y os bendigo con mi bendición maternal. Gracias por haber respondido a mi llamada".

Queridísimos, he aquí cuanto Iván ha comunicado acerca de la aparición que ha recibido esta noche, viernes 19 de octubre de 2018, en la cima del Podbrdo (Monte de las Apariciones), a las 21:00 horas:

«Como cada día, después del encuentro con la Virgen, quiero acercaros a todos vosotros y describiros un poco el encuentro de esta noche. También hoy la Virgen ha venido a nosotros alegre y feliz y, al inicio, nos ha saludado a todos con su saludo materno: “Alabado sea Jesús, queridos hijos míos”. Después ha orado por un periodo de tiempo aquí sobre todos nosotros con las manos extendidas. Ha orado en particular sobre vosotros enfermos presentes. Después la Virgen se ha dirigido brevemente a todos nosotros, diciendo:

“Queridos hijos, también hoy de manera particular deseo invitaros a aceptar con amor la voluntad de Dios. Os invito en particular a orar por los enfermos, para que acepten su cruz y la voluntad de Dios de ser glorificado a través de ellos. La Madre ora por todos vosotros, queridos hijos, y os presenta a todos junto a su Hijo. Gracias por haber respondido también hoy a mi llamada”.

Después la Virgen nos ha bendecido a todos con su bendición maternal y ha bendecido todo lo que habéis traído para que fuese bendecido. Después os he encomendado a todos vosotros: vuestras necesidades, vuestras intenciones, vuestras familias y en particular a los enfermos. Después la Virgen ha continuado orando por un periodo de tiempo aquí sobre todos nosotros, y en esta oración se ha marchado, en el signo de la luz y de la Cruz, con su saludo: “Id en paz, queridos hijos míos”».

Queridísimos, he aquí lo que Iván ha comunicado acerca de la aparición que ha recibido esta noche, viernes 5 de octubre de 2018, en la Cruz Azul, a las 22:00 horas:

"Queridos hijos, también hoy de manera particular deseo invitaros, en este tiempo de gracia, a un total abandono a mi Hijo. Abríos a Él. Abrid vuestros corazones para poder recibir gracias. Intercedo por todos vosotros junto a mi Hijo. Queridos hijos, orad. Orad y abríos en la oración. Gracias también hoy, queridos hijos, por haber respondido a mi llamada".

«La Virgen hoy ha venido a nosotros alegre y feliz. Como siempre, nos ha saludado a todos con su saludo materno: "Alabado sea Jesús, queridos hijos míos". Por un periodo de tiempo ha orado aquí sobre todos nosotros con las manos extendidas. Nos ha bendecido a todos con su bendición maternal y ha bendecido todo lo que habéis traído para que fuese bendecido. Después ha orado por un periodo de tiempo en particular por la paz, por la paz en las familias. Después en esta oración se ha marchado, en el signo de la luz y de la Cruz, con su saludo: "Id en paz, queridos hijos míos"».

"Queridos hijos, os invito a ser valientes, a no desistir, porque el bien más pequeño y el más pequeño signo de amor, vencen sobre el mal cada vez más visible. Hijos míos, escuchadme, para que el bien pueda vencer, para que podáis conocer el amor de mi Hijo. Esta es la dicha más grande: los brazos de mi Hijo que abrazan; Él, que ama al alma, Él, que se ha dado por vosotros y siempre y nuevamente se da en la Eucaristía; Él, que tiene palabras de vida eterna. Conocer su amor, seguir sus huellas, significa tener la riqueza de la espiritualidad. Esa es la riqueza que da buenos sentimientos y ve el amor y la bondad en todas partes. Apóstoles de mi amor, con el calor del amor de mi Hijo, sed como los rayos del sol que calientan todo en torno a sí. Hijos míos, el mundo tiene necesidad de apóstoles del amor, el mundo tiene necesidad de muchas oraciones: pero de oraciones con el corazón y con el alma, y no solo de aquellas que se pronuncian con los labios. Hijos míos, tended a la santidad, pero en humildad; en la humildad que le permite a mi Hijo realizar, a través de vosotros, lo que Él desea. Hijos míos, vuestras oraciones, vuestras palabras, pensamientos y obras, todo esto os abre u os cierra las puertas del Reino de los Cielos. Mi Hijo os ha mostrado el camino y os ha dado esperanza, y yo os consuelo y os aliento. Porque, hijos míos, yo he conocido el dolor, pero he tenido fe y esperanza. Ahora tengo el premio de la vida en el Reino de mi Hijo. Por eso, escuchadme: ¡tened valor y no desistáis! Os doy las gracias".

La Virgen ha bendecido a todos los presentes y todos los objetos religiosos. Después, como la Reina de la Paz desea, los sacerdotes han bendecido a todos los presentes y todos los objetos religiosos.

 

Páginas