Mensajes de la Reina de la Paz del año 2015

"Queridos hijos, también hoy os traigo en mis brazos a mi Hijo Jesús y desde este abrazo os doy Su paz y el anhelo por el Cielo. Oro con vosotros por la paz y os invito a ser paz. Os bendigo a todos con mi bendición maternal de paz. Gracias por haber respondido a mi llamada".

Nota: Traducción oficial facilitada en el Centro de Información de la Parroquia de Medjugorje.

“Queridos hijos, todos estos años que Dios me permite estar con vosotros, son un signo del inmenso amor que Dios siente por cada uno y una señal de lo mucho que Dios os ama. Hijos míos, cuántas gracias el Altísimo os ha dado y cuántas gracias desea daros. Sin embargo, hijos míos, vuestros corazones están cerrados y viven en el miedo y no permiten que el amor de Jesús y Su paz tomen posesión de vuestros corazones y gobiernen vuestras vidas. Vivir sin Dios es vivir en la oscuridad y nunca llegar a conocer el amor del Padre y su cuidado por cada uno de vosotros. Por eso, hijos míos, hoy de una manera especial, orad a Jesús, para que desde hoy vuestra vida experimente un nuevo nacimiento en Dios y llegue a ser una luz que irradie de vosotros. De esta manera os convertiréis en testigos de la presencia de Dios en el mundo y en cada persona que vive en la oscuridad. Hijos míos, yo os amo e intercedo por vosotros cada día ante el Altísimo. Gracias por haber respondido a mi llamada”.

Nota: Traducción oficial facilitada en el Centro de Información de la Parroquia de Medjugorje.

"Queridos hijos, yo estoy siempre con vosotros, porque mi Hijo me os ha confiado. Y vosotros, hijos míos, vosotros me necesitáis, me buscáis, venís a mí y alegráis mi Corazón materno. Yo tengo y siempre tendré amor para vosotros, para vosotros que sufrís y que ofrecéis vuestros dolores y sufrimientos a mi Hijo y a mí. Mi amor busca el amor de todos mis hijos y mis hijos buscan mi amor. Por medio del amor, Jesús busca la comunión entre el Cielo y la tierra, entre el Padre Celestial y vosotros, mis hijos, su Iglesia. Por eso es necesario orar mucho, orar y amar a la Iglesia a la cual pertenecéis. Ahora la Iglesia está sufriendo y necesita apóstoles que, al amar la comunión, al testimoniar y dar, muestren los caminos de Dios; necesita apóstoles, que viviendo la Eucaristía con el corazón, realicen grandes obras; necesita de vosotros, mis apóstoles del amor. Hijos míos, la Iglesia ha sido perseguida y traicionada desde sus inicios, pero ha crecido día a día. Es indestructible, porque mi Hijo le ha dado un corazón: la Eucaristía. La luz de su Resurrección ha brillado y brillará sobre ella. Por eso no temáis. Orad por vuestros pastores: para que tengan la fuerza y el amor de ser puentes de salvación. Os doy las gracias".

La Virgen ha bendecido a todos los presentes y todos los objetos religiosos. Después, como desea la Reina de la Paz, los sacerdotes han bendecido a todos los presentes y todos los objetos religiosos. 

"Queridos hijos, hoy os llamo a todos: orad por mis intenciones. La paz está en peligro, por lo tanto, hijos míos, orad y sed portadores de paz y esperanza en este mundo sin paz donde Satanás ataca y pone a prueba de todas las formas. Hijos míos, sed fuertes en la oración y valientes en la fe. Yo estoy con vosotros e intercedo ante mi Hijo Jesús por todos vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada".

Nota: Traducción oficial facilitada en el Centro de Información de la Parroquia de Medjugorje.

“Queridos hijos, de nuevo quiero hablaros del amor. Os he reunido en torno a mí, en nombre de mi Hijo, según Su voluntad. Quiero que vuestra fe sea firme y que provenga del amor, porque mis hijos que comprenden el amor de mi Hijo y lo siguen, viven en el amor y en la esperanza. Ellos han conocido el amor de Dios. Por eso, hijos míos, orad, orad para que podáis amar más y hacer actos de amor, porque la fe sola sin amor y sin obras de amor, no es lo que busco de vosotros. Hijos míos, esa es una apariencia de fe, eso es vanagloriarse. Mi Hijo pide fe y obras, amor y bondad. Yo oro y os pido también a vosotros que oréis y viváis el amor, porque quiero que mi Hijo, cuando mire los corazones de todos mis hijos, pueda ver en ellos amor y bondad, y no odio ni indiferencia. Queridos hijos, apóstoles de mi amor, no perdáis la esperanza, no perdáis la fuerza, vosotros podéis lograrlo. Yo os aliento y os bendigo, porque todas las cosas de esta tierra - que desgraciadamente muchos hijos míos ponen en el primer lugar - desaparecerán, y permanecerán solo el amor y las obras de amor, que os abrirán las puertas del Reino de los Cielos. Yo os estaré esperando en esas puertas.  En esas puertas quiero esperar y abrazar a todos mis hijos. Os doy las gracias”.

La Virgen ha bendecido a todos los presentes y todos los objetos religiosos. Finalmente, como desea la Virgen, los sacerdotes han bendecido a todos los presentes y todos los objetos religiosos.

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