Mensajes de la Reina de la Paz del año 2010

“Queridos hijos, con perseverancia y amor materno os traigo la luz de la vida, para que destruya en vosotros la tiniebla de la muerte. No me rechacéis, hijos míos. Deteneos y miraos vosotros mismos, y ved cuán pecadores sois. Reconoced vuestros pecados y orad por el perdón. Hijos míos, no queréis aceptar que sois débiles y pequeños, sin embargo, podéis ser fuertes y grandes cumpliendo la voluntad de Dios. Dadme vuestros corazones purificados para que pueda iluminarlos con la luz de la vida, mi Hijo. Gracias.”

“Queridos hijos, que este tiempo sea para vosotros tiempo de oración. Mi invitación quiere ser para vosotros, hijos míos, una invitación para que os decidáis a seguir el camino de la conversión, por eso orad y pedid la intercesión de todos los Santos. Que ellos sean para vosotros ejemplo, estímulo y alegría hacia la vida eterna. Gracias por haber respondido a la llamada.”

“Queridos hijos, hoy os invito a una humilde devoción. Vuestros corazones deben ser rectos. Que vuestras cruces sean para vosotros, un medio en lucha contra el pecado de hoy. Que vuestra arma sea la paciencia y un amor sin límites, amor que sabe esperar y que os hará capaces de reconocer los signos de Dios, para que vuestra vida con amor humilde, muestre la verdad a todos aquellos que la buscan en las tinieblas de la mentira. Hijos míos, apóstoles míos, ayudadme a abrir los caminos que conducen a mi Hijo. Una vez más os invito a la oración por vuestros pastores. Con ellos triunfaré. Gracias.”

“Queridos hijos, hoy estoy con vosotros y os bendigo a todos con mi bendición maternal de paz, y os exhorto a vivir aún más vuestra vida de fe, porque aún sois débiles y no sois humildes. Os exhorto, hijos míos, a hablar menos y a trabajar más en vuestra conversión personal, para que vuestro testimonio sea fecundo y que vuestra vida sea una oración continua. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

“Queridos hijos, con gran alegría, también hoy deseo nuevamente haceros una invitación: orad, orad, orad. Que este tiempo sea para vosotros tiempo de oración personal. Durante el día buscad un lugar donde, en recogimiento, podáis orar con alegría. Yo os amo y os bendigo. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

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