Mensajes de la Reina de la Paz del año 2009

“Queridos hijos, también hoy os traigo mi bendición y os bendigo a todos, y os invito a crecer en este camino que Dios comenzó, a través de mí, para vuestra salvación. Orad, ayunad y testimoniad alegremente vuestra fe, hijos míos, y que vuestro corazón esté siempre colmado con la oración. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

“Queridos hijos, mientras os miro, mi Corazón se encoge por el dolor. ¿A dónde vais, hijos míos? ¡Estáis tan inmersos en el pecado que no sabéis cómo deteneros! Os justificáis con el pecado, y vivís según él. Arrodillaos bajo la Cruz y mirad a mi Hijo. Él ha vencido al pecado y ha muerto, para que vosotros, hijos míos, podáis vivir. Permitidme que os ayude a que no muráis, sino a que viváis con mi Hijo para siempre. Gracias.”

“Queridos hijos, trabajad con alegría y arduamente en vuestra conversión. Ofreced todas vuestras alegrías y tristezas a mi Corazón Inmaculado para que os pueda conducir a todos a mi Hijo predilecto, de modo que en su Corazón encontréis la alegría. Estoy con vosotros para enseñaros y conduciros a la eternidad. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

“Queridos hijos, hoy con mi corazón maternal, os invito a que aprendáis a perdonar, completa e incondicionalmente. Sufrís injusticias, traiciones y persecuciones, pero gracias a esto estáis más cerca y sois más amados por Dios. Hijos míos, orad por el don del amor. Sólo el amor perdona todo, como mi Hijo perdona: seguidlo a Él. Estoy en medio de vosotros y pido para que cuando estéis ante el Padre podáis decir: ‘Aquí estoy, Padre, he seguido a tu Hijo, he amado y he perdonado de corazón, porque creo en tu juicio y confío en Ti’. Gracias.”

“Queridos hijos, hoy os invito nuevamente a la conversión. Hijos míos, vosotros no sois suficientemente santos y no irradiáis santidad a los demás, por eso orad, orad, orad y trabajad en la conversión personal para que seáis signos del amor de Dios para los demás. Yo estoy con vosotros y os guío hacia la eternidad, que cada corazón debe anhelar. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

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