Mensajes de la Reina de la Paz del año 2009

“Queridos hijos, en este día de alegría os llevo a todos ante mi Hijo, Rey de la Paz, para que Él os dé su paz y bendición. Hijos míos, compartid esa paz y bendición en amor con los demás. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

Mensaje anual a Jakov.

“Queridos hijos, todo este tiempo en que Dios, de manera especial, me ha permitido estar con vosotros, deseo guiaros por el camino que conduce a Jesús y a vuestra salvación. Hijos míos, solamente en Dios podéis encontrar la salvación, y por eso, especialmente en este día de gracia, con el Niño Jesús en brazos, os invito a que permitáis que Jesús nazca en vuestros corazones. Solamente con Jesús en el corazón podéis emprender el camino de la salvación y de la vida eterna. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

“Queridos hijos, en este tiempo de preparación y de gozosa espera, yo, como Madre, deseo mostraros lo que es más importante: vuestra alma. ¿Puede nacer en ella mi Hijo? ¿El amor os ha purificado de la mentira, de la soberbia, del odio y de la maldad? ¿Ama tu alma, sobre todas las cosas, a Dios como Padre y al prójimo en Cristo? Yo os muestro el camino que elevará vuestra alma a la unión plena con mi Hijo. Deseo que mi Hijo nazca en vosotros. ¡Qué alegría sería para mí, como Madre! Gracias.”

“Queridos hijos, en este tiempo de gracia, os invito a todos a renovar la oración en vuestras familias. Preparaos con alegría para la venida de Jesús. Hijos míos, que vuestros corazones sean puros y acogedores, para que el amor y el calor comiencen a fluir a través de vosotros, en cada corazón que está lejos de Su amor. Hijos míos, sed mis manos extendidas, manos de amor para todos aquellos que se han perdido, que ya no tienen fe ni esperanza. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

“Queridos hijos, también hoy estoy entre vosotros para enseñaros el camino que os ayudará a conocer el amor de Dios, que os ha permitido que le llaméis y sintáis como vuestro Padre. Os pido que miréis sinceramente en vuestros corazones y veáis cuánto le amáis. ¿Él es el último en ser amado? ¿Cuántas veces, rodeados de bienes, lo habéis traicionado, renegado y olvidado? Hijos míos, no os engañéis con los bienes terrenales. Pensad más en vuestra alma, porque ella es más importante que vuestro cuerpo; purificadla. Invocad al Padre. Él os espera, volved a Él. Yo estoy con vosotros porque Él, en su gracia, me envía. Gracias.”

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