Mensajes de la Reina de la Paz del año 2008

"Queridos hijos, vosotros corréis, trabajáis y acumuláis, pero sin bendición. ¡Vosotros no oráis! Hoy os invito a que os detengáis ante el pesebre y meditéis sobre Jesús, a quien también hoy os doy, para que Él os bendiga y os ayude a comprender que sin Él no tenéis futuro. Por eso, hijos, poned vuestras vidas en las manos de Jesús para que Él os guíe y proteja de todo mal. Gracias por haber respondido a mi llamada."

Mensaje anual a Jakov.

“Queridos hijos, hoy os invito de manera especial a que oréis por la paz. Sin Dios no podéis tener paz ni vivir en paz. Por eso, hijos míos, hoy, en este día de gracia, abrid vuestros corazones al Rey de la Paz para que nazca en vosotros y os conceda su paz, y seáis vosotros portadores de la paz en este mundo sin paz. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

“Queridos hijos, Dios os ha elegido para realizar sus grandes planes en este santo tiempo de alegre espera. Hijos míos, sed humildes. Por medio de vuestra humildad, Dios, con su sabiduría, hará de vuestras almas una morada elegida. La iluminaréis con las buenas obras y así, con el corazón abierto, esperaréis el nacimiento de mi Hijo en todo su amor generoso. Os doy las gracias, hijos queridos.”

"Queridos hijos, hoy también os invito, en este tiempo de gracia, a orar para que el Niño Jesús nazca en vuestro corazón. Que Él, que es la misma Paz, a través de vosotros done la paz a todo el mundo. Por ello, hijos míos, orad sin cesar por este mundo turbulento sin esperanza, para que vosotros os convirtáis en testigos de paz para todos. Que la esperanza comience a fluir en vuestros corazones como un río de gracia. Gracias por haber respondido a mi llamada."

“Queridos hijos, hoy os llamo a una completa unión con Dios. Vuestros cuerpos están en la Tierra, pero os pido que vuestras almas estén cada vez más cerca de Dios. Lograréis esto a través de la oración con un corazón abierto. De esa forma le agradeceréis a Dios la inmensa bondad que os regala a través de mí y, con un corazón sincero, recibiréis la tarea de tratar a las almas con las que os encontréis con la misma bondad que recibís. Gracias hijos míos. Con el corazón le ruego a Dios para que os dé fuerza y amor a vuestros pastores, para que os ayuden y guíen en esta tarea.”

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