Mensajes de la Reina de la Paz del año 2007

“Queridos hijos, con gran alegría os traigo al Rey de la Paz, para que Él os bendiga con su bendición. Adoradlo y dedicad tiempo al Creador, a quien anhela vuestro corazón. No olvidéis que sois peregrinos en esta tierra y que las cosas os pueden dar pequeñas alegrías, mientras que a través de mi Hijo os es donada la vida eterna. Por ello estoy con vosotros, para guiaros hacia aquello que anhela vuestro corazón. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

Mensaje anual a Jakov.

“Queridos hijos, hoy os invito de manera especial a abriros a Dios, y que hoy cada uno de vuestros corazones se convierta en el lugar del nacimiento de Jesús. Hijos míos, deseo conduciros a la alegría de vuestra vida, todo este tiempo en que Dios me permite que esté con vosotros. Hijos míos, la única alegría verdadera de vuestra vida es Dios. Por eso, queridos hijos, no busquéis la felicidad en las cosas terrenales, sino abrid vuestros corazones y aceptad a Dios. Hijos míos, todo pasa, solo Dios permanece en vuestro corazón.”

La Virgen estaba muy triste. Todo el tiempo de la aparición tenía lágrimas en sus ojos.

“Queridos hijos, mientras miro vuestros corazones, mi Corazón se llena de dolor y temblor. Hijos míos, deteneos por un momento y mirad en vuestros corazones. Mi Hijo, vuestro Dios, ¿está realmente en el primer lugar? ¿Son sus leyes realmente la medida de vuestras vidas? Nuevamente os advierto: sin fe no hay cercanía con Dios, no está presente la Palabra de Dios que es la luz de la salvación y la luz del buen sentido.”

Mirjana añadió: “He rogado con dolor a la Gospa que no nos dejara, que no quitara las manos de nosotros. A mi petición, Ella esbozó una dolorosa sonrisa y se fue. Esta vez no dijo 'Gracias'”.

"Queridos hijos, hoy, cuando celebráis a Cristo Rey de todo lo creado, deseo que Él sea el Rey de vuestras vidas. Solamente a través de la entrega, hijos míos, podéis comprender el don del sacrificio de Jesús en la cruz por cada uno de vosotros. Hijos míos, dedicad tiempo a Dios para que Él os transforme y os llene con Su gracia, de tal manera que vosotros seáis gracia para los demás. Yo soy para vosotros, hijos míos, un don de gracia de amor que proviene de Dios para este mundo sin paz. Gracias por haber respondido a mi llamada."

“Queridos hijos, hoy os invito a abrir vuestro corazón al Espíritu Santo, permitidle transformaros. Hijos míos, Dios es Bien Supremo y por esto, como Madre os ruego, orad, orad, orad, ayunad y esperad: es posible alcanzar este bien porque este bien nace del amor. El Espíritu Santo reforzará este amor en vosotros y podréis llamar a Dios vuestro Padre. A través de este amor supremo amaréis sinceramente a todas las personas, y os considerarán hermanos y hermanas. Gracias.”

Durante la bendición, la Virgen dijo:

“Por el camino por el que os llevo hasta mi Hijo, caminan junto a mí aquellos que os representan.”

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