Mensajes de la Reina de la Paz del año 2005

“Queridos hijos, también hoy os traigo en brazos al Niño Jesús, Rey de la Paz, para que os bendiga con su paz. Hijos míos, hoy os invito especialmente a ser mis portadores de paz en este mundo sin paz. Dios os bendecirá. Hijos míos, no lo olvidéis: yo soy vuestra Madre. A todos os bendigo con una bendición especial, con el Niño Jesús en mis brazos. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

Mensaje anual a Jakov. La Virgen vino con el niño Jesús en brazos.

“Queridos hijos, hoy con Jesús en brazos de manera especial os invito a la conversión. Hijos, durante todo este tiempo que Dios me ha permitido estar con vosotros, incesantemente os he llamado a la conversión. Muchos de vuestros corazones han permanecido cerrados. Hijos míos, Jesús es paz, amor, alegría, y por eso decidíos ahora por Jesús. Comenzad a orar. Pedidle el don de la conversión. Hijos míos, solo con Jesús podéis tener paz, alegría y un corazón lleno de amor. Hijos míos yo os amo. Soy vuestra Madre y os doy mi bendición maternal.”

Mensaje a Ivan.

“Queridos hijos, esta noche, con gozo, os invito especialmente, en este tiempo de gracia, a que renovéis la oración en vuestras familias. Queridos hijos, en este tiempo, orad en vuestras familias y orad delante del pesebre. Orad, queridos hijos, porque con la oración el gozo volverá a vuestros corazones y la luz y el gozo de Navidad brillarán en vuestros corazones. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

“Queridos hijos, permitid que en este tiempo santo el amor y la gracia de mi Hijo se derrame sobre vosotros, solamente los corazones puros, corazones llenos de oración y misericordia pueden sentir el amor de mi Hijo. Orad por aquellos que no tienen la gracia de sentir el amor de mi Hijo. Hijos míos, ¡ayudadme! Gracias.”

“Queridos hijos, también hoy os invito: orad, orad, orad hasta que la oración se convierta en vida para vosotros. Hijos míos, en este tiempo de manera especial oro ante Dios para que os dé el don de la fe. Sólo en la fe descubriréis el gozo del don de la vida, que Dios os ha dado. Vuestro corazón sentirá gozo al pensar en la eternidad. Yo estoy con vosotros y os amo con ternura. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

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