2 Diciembre 2004

Jueves, 2 Diciembre 2004

“¡Os necesito! ¡Os estoy llamando! ¡Necesito vuestra ayuda! Reconciliaos con vosotros mismos, con Dios, con vuestro prójimo. De ese modo me ayudaréis. Sed instrumentos de conversión para los que no creen. ¡Enjugad las lágrimas de mi rostro!”