Mensajes de la Reina de la Paz del año 2004

“Queridos hijos, con gran alegría también hoy os traigo en brazos a mi Hijo Jesús, quien os bendice y os invita a la paz. Orad hijos míos y sed testigos valerosos de la Buena Nueva en cada situación. Solamente así, Dios os bendecirá y os dará todo lo que le pidáis con fe. Yo estoy con cada uno de vosotros hasta que el Altísimo me lo permita. Intercedo por cada uno de vosotros con gran amor. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

Mensaje anual a Jakov.

“Queridos hijos, hoy, en un día de gracia, con el pequeño Jesús en mis brazos, de un modo especial, os invito a que abráis vuestros corazones y comencéis a orar. Hijos míos, pedid a Jesús que nazca en cada corazón y que comience a regir vuestras vidas. Rezad para que os dé la gracia de reconocerlo siempre y en cada persona. Hijos míos, pedidle a Jesús amor, porque solo con el amor de Dios podéis amar a Dios y a todas las personas. Os llevo en mi Corazón y os doy mi bendición maternal.”

“¡Os necesito! ¡Os estoy llamando! ¡Necesito vuestra ayuda! Reconciliaos con vosotros mismos, con Dios, con vuestro prójimo. De ese modo me ayudaréis. Sed instrumentos de conversión para los que no creen. ¡Enjugad las lágrimas de mi rostro!”

“Queridos hijos, en este tiempo os invito a todos a orar por mis intenciones. Hijos míos, orad especialmente por los que todavía no han conocido el amor de Dios y no buscan al Dios Salvador. Hijos míos, sed vosotros mis manos extendidas y con vuestro ejemplo acercadlos a mi corazón y al corazón de mi Hijo. Dios os recompensará con toda clase de gracias y bendiciones. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

“Queridos hijos, este es un tiempo de gracia para las familias y por eso os invito a renovar la oración. Que Jesús habite en el corazón de vuestra familia. Aprended en la oración, a amar todo lo que es santo. Imitad la vida de los santos para que ellos sean un impulso para vosotros y vuestros maestros en el camino de la santidad. Que cada familia se convierta en testigo del amor en este mundo sin oración ni paz. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

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