Mensajes de la Reina de la Paz del año 2003

"Queridos hijos, también hoy os invito a la oración. Renovad vuestra oración personal y especialmente orad al Espíritu Santo para que os ayude a orar con el corazón. Intercedo por todos vosotros, hijos míos, y os invito a todos a la conversión. Si vosotros os convertís, alrededor de vosotros todos serán renovados, y la oración será alegría para todos ellos. Gracias por haber respondido a mi llamada."

“Queridos hijos, aún hoy, os invito a abriros a la oración. Durante el tiempo de cuaresma que ha pasado, habéis comprendido cuán pequeños sois y qué pequeña es vuestra fe. Hijos míos, decidíos aún hoy por Dios, para que Él cambie, en vosotros y a través de vosotros, el corazón de los hombres y también el vuestro. Sed los alegres portadores de Jesús Resucitado en este mundo sin paz que anhela ardientemente a Dios y todo lo que es de Dios. Yo estoy con vosotros, hijos míos, y os amo con un amor especial. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

”Queridos hijos, aún hoy os llamo a orar por la paz. Orad con el corazón, hijos míos, y no perdáis la esperanza porque Dios ama a sus criaturas. Él desea salvaros uno por uno, a través de mi venida aquí. Os invito al camino de la santidad. Orad, porque en la oración vosotros estáis abiertos a la voluntad de Dios en vosotros y a través de vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

Mensaje anual a Mirjana.

“Queridos hijos, particularmente, en este santo tiempo de penitencia y oración, os invito a una elección. Dios os ha dado libre arbitrio para elegir la vida o la muerte. Escuchad mis mensajes con el corazón para discernir lo que debéis hacer y cómo encontrar el camino hacia la vida. Hijos míos, sin Dios no podéis hacer nada, no olvidéis esto ni siquiera un instante. Pues qué sois y qué seréis en la tierra cuando de todas formas iréis a parar bajo tierra. No irritéis a Dios, seguidme en cambio hacia la vida. Gracias por estar aquí.”

"Queridos hijos, aún hoy os invito a orar y a ayunar por la paz. Como ya lo he dicho, os lo repito también ahora hijos míos, sólo por la oración y el ayuno aún las guerras pueden ser detenidas. La paz es un don precioso de Dios, buscadla, orad, y la recibiréis. Hablad de la paz, y llevad la paz en vuestros corazones. Cuidadla como una flor que necesita agua, ternura y luz. Sed quienes llevan la paz a los demás. Estoy con vosotros e intercedo por todos vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada."

Páginas