25 Octubre 2003

Sábado, 25 Octubre 2003

“Queridos hijos, os invito de nuevo a consagraros a mi Corazón y al Corazón de mi Hijo Jesús. Deseo, hijos míos, llevaros a todos por el camino de la conversión y de la santidad. Únicamente así, a través de vosotros, podemos llevar muchísimas almas por el camino de la salvación. No tardéis, hijos míos, sino decid con todo vuestro corazón: deseo ayudar a Jesús y a María para que muchísimos hermanos y hermanas conozcan el camino de la santidad. Así os sentiréis complacidos de ser amigos de Jesús. Gracias por haber respondido a mi llamada.”