Mensajes de la Reina de la Paz del año 2002

Mensaje anual a Jakov.

“Queridos hijos, hoy, en el día del amor y de la paz, con Jesús en los brazos, os invito a orar por la paz. Hijos míos, sin Dios y sin la oración no podéis tener paz. Por eso, hijos míos, abrid vuestro corazón para que el Rey de la Paz nazca en vuestro corazón. Solo así podréis testimoniar y llevar la paz de Dios a este mundo sin paz. Estoy con vosotros y os bendigo con mi bendición maternal.”

"Queridos hijos, éste es tiempo de grandes gracias, pero también es tiempo de grandes pruebas para todos aquellos que quieran seguir el camino de la paz. Por eso, hijos míos, de nuevo os invito: orad, orad, orad, no con palabras sino con el corazón. Vivid mis mensajes y convertíos. Sed conscientes del don que Dios me ha concedido al permitirme estar con vosotros, especialmente hoy cuando en mis brazos tengo al Pequeño Jesús, Rey de la Paz. Deseo daros la paz; vosotros llevadla en vuestro corazón y dádsela a los otros hasta que la paz de Dios reine en el mundo. Gracias por haber respondido a mi llamada."

"Queridos hijos, os invito también hoy a la oración. Hijos míos, creed que con la oración sencilla se puede obrar milagros. Por medio de la oración vosotros abrís vuestro corazón a Dios y Él obra milagros en vuestra vida. Al observar los frutos, vuestro corazón se llena de gozo y de gratitud hacia Dios por todo lo que Él hace en vuestra vida y, a través de vosotros, por los otros. Orad y creed, hijos míos, Dios os da gracias y vosotros no las veis. Orad y las veréis. Que el día esté lleno de oración y de agradecimiento por todo lo que Dios os da. Gracias por haber respondido a mi llamada."

"Queridos hijos, también hoy os invito a la conversión. Abrid vuestro corazón a Dios, hijos míos, por medio de la Santa Confesión y preparad vuestras almas para que el Pequeño Jesús pueda nacer de nuevo en vuestro corazón. Permitidle transformaros y conduciros por el camino de la paz y de la alegría. Hijos míos, decidíos por la oración. Particularmente ahora, en este tiempo de gracia, que vuestro corazón anhele la oración. Estoy cerca de vosotros e intercedo ante Dios por todos vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada."

Mensaje a Mirjana. Dijo que se veía a la Gospa profundamente triste. “Queridos hijos, orad, orad, orad.”

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