Mensajes de la Reina de la Paz del año 2001

Mensaje anual a Jakov.

“Queridos hijos, hoy cuando Jesús nace de nuevo para vosotros, de una manera especial, quiero invitaros a la conversión. Orad, orad, orad por la conversión de vuestros corazones a fin de que Jesús pueda nacer de nuevo en todos, more en vosotros y venga a reinar en todo vuestro ser. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

“Queridos hijos, hoy os invito y os animo a la oración por la paz. Os invito especialmente hoy, cuando traigo en mis brazos a Jesús recién nacido, a unirse a Él por la oración y a volverse un signo para este mundo sin paz. Animaos unos a otros, hijos míos, a la oración y al amor. Que vuestra fe sea para los otros un estímulo para creer más y amar más. Os bendigo a todos y os invito a estar más cerca de mi Corazón y del Corazón del Niño Jesús. Gracias por haber respondido a mi llamada."

Aparición a Ivan.

“Queridos hijos, aquí, esta noche, de nuevo vuestra Madre quiere llamaros, de un modo especial, en este tiempo, tiempo de gracia, a comenzar a rezar en vuestras familias, rezar por vuestros hijos, y que a través de esa oración todos os preparéis para el gran día que está por llegar. Hijos queridos, orad, orad, orad.”

"Queridos hijos, en este tiempo de gracia os invito de nuevo a la oración. Hijos míos, orad y preparad vuestros corazones para la venida del Rey de la Paz, de modo que con su bendición Él dé paz al mundo entero. Ha empezado a reinar la inquietud en los corazones y el odio rige en el mundo. Por eso, vosotros que vivís mis mensajes sed luz y manos extendidas hacia este mundo sin fe, para que todos podáis conocer al Dios del amor. No lo olvidéis, hijos míos, yo estoy con vosotros y os bendigo a todos. Gracias por haber respondido a mi llamada."

“Queridos hijos, también hoy os invito a orar con todo el corazón y a amaros los unos a los otros. Hijos míos, vosotros habéis sido elegidos para testimoniar la paz y la alegría. Si no hay paz, orad y la recibiréis. Por medio de vosotros y de vuestra oración, hijos míos, la paz comenzará a fluir en el mundo. Por eso, hijos míos, orad, orad, orad; porque la oración obra milagros en el corazón de los hombres y en el mundo. Yo estoy con vosotros y doy gracias a Dios por cada uno de vosotros que ha acogido con seriedad la oración y la vive. Gracias por haber respondido a mi llamada."

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