Mensajes de la Reina de la Paz del año 1998

Mensaje anual a Jakov:

“Queridos hijos, hoy en el día del nacimiento de mi Hijo, mi corazón está lleno de inconmensurable gozo, amor y paz. Como Madre vuestra, deseo que cada uno de vosotros sienta en su corazón ese mismo gozo, paz y amor. Por eso, no tengáis miedo de abrir vuestro corazón y de abandonaros completamente a Jesús, porque solamente así Él podrá entrar en vuestros corazones y llenarlos de amor, gozo y paz. Os bendigo con mi bendición maternal.”

"Queridos hijos, en esta alegría navideña deseo bendeciros con mi bendición. De manera especial, hijos míos, os doy la bendición del Niño Jesús. Que Él os llene de su paz. Hijos míos, vosotros no tenéis paz, pero la anheláis. Por eso, con mi Hijo Jesús os invito en este día a que oréis, oréis, oréis, porque sin oración no tenéis ni alegría, ni paz, ni futuro. Anhelad la paz y buscadla. Dios es la verdadera paz. Gracias por haber respondido a mi llamada."

"Queridos hijos, hoy os invito a prepararos para la venida de Jesús. Preparad particularmente vuestros corazones. Que la Santa Confesión sea para vosotros el primer paso de conversión y luego, queridos hijos, decidíos por la santidad. Que la conversión y la decisión por la santidad comience hoy, no mañana. Hijos míos, a todos os invito al camino de la salvación y deseo mostraros el camino hacia el Paraíso. Por eso, hijos míos, sed míos, y decidíos conmigo por la santidad. Hijos míos, aceptad con seriedad la oración y, orad, orad, orad. Gracias por haber respondido a mi llamada."

“Queridos hijos, hoy os invito a acercaros a mi Corazón Inmaculado. Os invito a renovar en vuestras familias el fervor de los primeros días, cuando os llamé al ayuno, a la oración y a la conversión. Hijos míos, vosotros habéis aceptado mis mensajes con un corazón abierto a pesar de que no sabíais qué era la oración. Hoy os invito a abriros completamente a mí para que pueda transformaros y llevaros al Corazón de mi Hijo Jesús, para que os llene de su amor. Solo así, hijos míos, encontraréis la verdadera paz, la paz que solo Dios puede dar. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

"Queridos hijos, hoy os invito a volveros testigos míos viviendo la fe de vuestros padres. Hijos míos, vosotros buscáis signos y mensajes y no veis que, con el amanecer de cada día, Dios os llama a convertiros y a regresar al camino de la verdad y de la salvación. Vosotros habláis demasiado, hijos míos, pero trabajáis poco en vuestra propia conversión. Por eso, convertíos y comenzad a vivir mis mensajes no con palabras sino con la vida. De este modo, hijos míos, tendréis la fuerza de decidiros por la verdadera conversión del corazón. Gracias por haber respondido a mi llamada."

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