Mensajes de la Reina de la Paz del año 1996

"Queridos hijos, hoy os invito a ofrecer vuestras cruces y vuestros sufrimientos por mis intenciones. Hijos míos, soy vuestra Madre y deseo ayudaros buscando la gracia para vosotros ante Dios. Hijos míos, ofreced vuestros sufrimientos como regalo a Dios para que se vuelvan una flor bellísima de alegría. Por eso, hijos míos, orad para poder comprender que el sufrimiento puede volverse alegría y la cruz el camino de alegría. Gracias por haber respondido a mi llamada."

“Queridos hijos, hoy estoy con vosotros de una manera especial, teniendo a Jesús Niño en mis brazos, y os invito, hijos míos, a que os abráis a su llamada. Él os invita a la alegría. Hijos míos, vivid con alegría los mensajes del Evangelio, los que os estoy repitiendo desde que estoy con vosotros. Hijos míos, soy vuestra Madre y deseo revelaros al Dios del amor y de la paz. No quiero que vuestras vidas permanezcan en la tristeza sino que se realicen en la alegría, conforme el Evangelio, para la eternidad. Solamente así, vuestras vidas tendrán sentido. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

"Queridos hijos, hoy de nuevo os invito a la oración, para que os preparéis para la venida de Jesús con la oración, con el ayuno y los pequeños sacrificios. Hijos míos, que este tiempo sea un tiempo de gracia para vosotros. Aprovechad cada momento para hacer el bien porque solo así podréis sentir el nacimiento de Jesús en vuestros corazones. Si vosotros dais ejemplo con vuestras vidas y os volvéis signo del amor de Dios, entonces la alegría prevalecerá en los corazones de los hombres. Gracias por haber respondido a mi llamada."

"Queridos hijos, hoy os invito a abriros a Dios, el Creador, a fin de que Él pueda transformaros. Hijos míos, vosotros me sois muy queridos. Yo os amo a todos y os llamo a estar más cerca de mí y a que vuestro amor por mi Inmaculado Corazón sea más ferviente. Deseo renovaros y guiaros con mi Corazón al Corazón de Jesús, que aún hoy sufre por vosotros y os llama a la conversión y a la renovación. A través de vosotros deseo renovar el mundo. Comprended, hijos míos, que vosotros sois la sal de la tierra y la luz del mundo. Hijos míos, os invito y os amo, y de una manera especial, os ruego: ¡convertíos! Gracias por haber respondido a mi llamada."

“Queridos hijos, escuchad, porque quiero hablaros e invitaros a tener más fe y confianza en Dios que os ama inmensamente. Hijos míos, vosotros no sabéis vivir en la gracia de Dios. Por eso nuevamente os llamo a todos a que llevéis la Palabra de Dios en vuestros corazones y en vuestros pensamientos. Hijos míos, colocad la Sagrada Escritura en un lugar visible en vuestras familias, leedla y vividla. Enseñad a vuestros hijos, porque si vosotros no sois un ejemplo para ellos, vuestros hijos se alejarán de Dios. Reflexionad y orad, así Dios nacerá en vuestros corazones y vuestros corazones estarán gozosos. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

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