Mensajes de la Reina de la Paz del año 1995

"Queridos hijos, hoy también me regocijo con vosotros y os traigo al Niño Jesús para que Él os bendiga. Queridos hijos, os invito a que unáis vuestras vidas a Él. Jesús es el Rey de la Paz y solamente Él puede daros la paz que buscáis. Estoy junto a vosotros y os presento a Jesús de una manera especial, ahora en este tiempo nuevo en el que es necesario decidirse por Él. Este tiempo es un tiempo de gracia. Gracias por haber respondido a mi llamada."

"Queridos hijos, hoy os invito a cada uno de vosotros a que volváis nuevamente a amar: a Dios, ante todo, que ha salvado y os ha redimido a cada uno de vosotros, y luego a vuestros hermanos y hermanas que están cerca de vosotros. Sin amor, hijos míos, no podéis crecer en santidad y no podéis hacer obras buenas. Por eso, hijos míos, orad sin cesar para que Dios os revele su amor. Os he invitado a todos a que os unáis a mí para que améis. Hoy también estoy con vosotros y os invito a que descubráis el amor en vuestros corazones y en vuestras familias. Vosotros debéis amar para que Dios pueda vivir en vuestros corazones. Gracias por haber respondido a mi llamada."

"Queridos hijos, hoy os invito a que os dirijáis a la naturaleza porque allí encontraréis a Dios Creador. Hoy os invito, hijos míos, a que deis gracias a Dios por todo lo que Él os da. Dándole gracias a Él descubriréis al Altísimo y a todos los bienes que os rodean. Hijos míos, Dios es grande y grande es Su amor por cada criatura. Por lo tanto, orad para poder comprender el amor y la bondad de Dios. En la bondad y en el amor de Dios Creador estoy yo también como un don hacia vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada."

"Queridos hijos, hoy os invito a enamoraros del Santísimo Sacramento del altar. Hijos míos, adoradlo en vuestras parroquias. Así estaréis unidos al mundo entero. Jesús será vuestro Amigo y vosotros no hablaréis de Él como de alguien a quien escasamente conocéis. La unión con Él será alegría para vosotros y os convertiréis en testigos del amor que Jesús tiene por cada criatura. Hijos míos, cuando vosotros adoráis a Jesús también estáis cerca de mí. Gracias por haber respondido a mi llamada."

“Queridos hijos, hoy os invito a la oración para que la oración sea para vosotros vida. Una familia no puede decir que está en paz si no ora. Por eso, que la mañana comience con la oración matutina y la noche termine con el agradecimiento. Hijos míos, estoy con vosotros, os amo y os bendigo y deseo que cada uno de vosotros esté en mis brazos. No podéis estar en mis brazos si no estáis dispuestos a orar todos los días. Gracias por haber respondido a mi llamada."

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