Mensajes de la Reina de la Paz del año 1987

Nuestra Señora dictó a Jelena los siguientes comentarios sobre el Padre Nuestro:

“PADRE. ¿Quién es este Padre? ¿De quién es este Padre? ¿Dónde está este Padre?

NUESTRO. Este es tu Padre. ¿Por qué le temes? Extiende tus manos hacia Él. (Breve pausa) ‘Padre Nuestro’ significa que Él se ha entregado a Sí mismo, a ti, como Padre. Te ha dado todo. Tú sabes que tus padres en la tierra hacen todo por ti; mucho más hace tu Padre Celestial. ‘Padre Nuestro’ significa: te doy todo, hijo mío.

QUE ESTÁS EN EL CIELO. (Breve pausa) Esto significa: Tu padre en la tierra te quiere, pero tu Padre Celestial te quiere aún más. Tu padre puede enfadarse contigo. El Padre Celestial, no. Él solo te ofrece su amor.

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE. A cambio debes respetarlo, porque te lo ha dado todo y porque es tu Padre y debes amarlo. Debes glorificarlo y alabar su nombre. A los pecadores debes decirles: Él es el Padre, sí. Es mi Padre y deseo servirle y solo glorificar su nombre. Este es el significado de ‘santificado sea tu Nombre’.

VENGA A NOSOTROS TU REINO. Así es como agradecemos a Jesús y queremos decirle: 'Jesús, no sabemos nada; sin tu Reino, somos débiles, si Tú no estás presente junto a nosotros. Nuestro reino pasa mientras que el Tuyo no pasa'. ¡Restablécelo!

HÁGASE TU VOLUNTAD, Oh Señor, haz que nuestro reino se derrumbe. Deja que tu Reino sea el único verdadero, y haz que comprendamos que nuestro reino está destinado a finalizar pronto y permítenos ahora que se haga tu voluntad.

ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO: Aquí, Señor, se dice cómo los ángeles te obedecen, cómo te respetan. Haz posible que todo en la tierra sea santo como lo es en el Cielo.

DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA. Danos, Señor, pan y alimento para nuestra alma; dánoslo ahora, dánoslo hoy, dánoslo siempre; que este pan pueda ser el alimento para nuestra alma, que nos nutra. Que este pan te santifique a Ti y que este pan sea eterno. Oh Señor, te pedimos nuestro pan. Oh Señor, déjanos recibirlo. Oh Señor, ayúdanos a comprender lo que debemos hacer. Déjanos saber que nuestro pan diario no se nos puede otorgar sin oración.

Y PERDONA NUESTRAS OFENSAS: Perdona, Señor, nuestras ofensas. Perdónanos porque no somos buenos y no somos fieles.

COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN: Perdónanos a nosotros para que nosotros también perdonemos a aquellos que no fueron capaces de perdonarnos hasta ahora. Oh Jesús, perdónanos nuestras ofensas, te lo suplicamos. Vosotros, (es decir, nosotros) orad para que vuestros pecados sean perdonados en la misma medida en que perdonáis a los que os ofenden, sin darnos cuenta que si verdaderamente se perdonaran los pecados vuestros, de la misma manera que vosotros perdonáis las ofensas de otros, sería algo miserable. Esto es lo que el Padre Celestial os está diciendo con estas palabras.

Y NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN: Señor, líbranos de las grandes pruebas. Señor, somos débiles. No dejes que nuestras pruebas, ¡Oh Señor!, nos lleven a la perdición.

MAS LÍBRANOS DEL MAL: Señor, líbranos del mal. Que logremos sacar provecho de nuestras aflicciones y avanzar un paso hacia adelante en nuestras vidas.

AMÉN: Y así sea Señor, que se haga tu voluntad."

“Queridos hijos, alegraos conmigo: mi Corazón se regocija por Jesús a quien yo quiero regalaros en este día. Queridos hijos, quiero que cada uno le abra su corazón a Jesús y yo os lo daré a vosotros con amor. Deseo, queridos hijos, que Jesús os transforme, os enseñe y os proteja. Hoy oro por cada uno de vosotros de manera especial y os presento a Dios para que Él se os revele. Os invito a la oración sincera del corazón a fin de que vuestra oración sea un encuentro con Dios. Poned al Señor en el primer lugar en el trabajo y en la vida de todos los días. Hoy os invito seriamente a obedecerme y a hacer todo lo que os digo. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

"Queridos hijos, hoy también os invito a que cada uno se decida nuevamente a abandonarse completamente a mí. Solo así podré también presentaros a cada uno de vosotros a Dios. Queridos hijos, sabéis que os amo inmensamente y que os quiero a cada uno de vosotros para mí. Pero Dios os ha dado a todos la libertad, que yo respeto con todo amor y a la que me someto con humildad. Deseo, queridos hijos, que vosotros me ayudéis para que se lleve a cabo todo lo que Dios ha planeado para esta parroquia. Si no oráis no seréis capaces de descubrir mi amor y los planes que Dios tiene para esta parroquia y para cada uno de vosotros. Orad para que Satanás no os atraiga con su orgullo y su falso poder. Estoy con vosotros y deseo que creáis realmente que os amo. Gracias por haber respondido a mi llamada."

"Queridos hijos, hoy deseo invitaros a que cada uno de vosotros se decida por el Paraíso. El camino es difícil para todos aquellos que no se han decidido por Dios. Queridos hijos, decidíos y creed que Dios se ofrece a vosotros en toda Su plenitud. Vosotros estáis invitados y es necesario que respondáis al Padre que os invita a través de mí. Orad, porque en la oración cada uno de vosotros puede alcanzar la plenitud del amor. Os bendigo y deseo ayudaros para que cada uno de vosotros esté bajo mi manto. Gracias por haber respondido a mi llamada."

"Queridos hijos, hoy también deseo invitaros a todos a la oración. Que la oración sea para vosotros la vida. Queridos hijos, dedicad vuestro tiempo solo a Jesús, y Él os dará lo que buscáis. Él se os revelará en toda Su plenitud. Queridos hijos, Satanás es fuerte y acecha a cada uno de vosotros para poneros a prueba. Orad, y así no podrá dañaros ni obstaculizaros en el camino de la santidad. Queridos hijos, creced día a día mediante la oración cada vez más hacia Dios. Gracias por haber respondido a mi llamada."

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